Cuando llegues
A Santiago Maldonado
Santiago...
¿ya lo viste a Mariano?...
¿te lo encontraste al Negro?...
¿y a Elvira
a Laura
a Hernán
a Diego y a Fernando?...
¿Ya lo abrazaste a Álvaro?...
En ese cielo de los elegidos
cuando estén juntos,
contáles que volvieron las bestias.
Deciles que esta vez,
entraron por las puertas de la ley
que abrió el odio.
Que profanaron todo lo sagrado
que son hordas salvajes
saqueadoras de los templos más altos.
Deciles que van decapitando
segando brotes
quemando bosques
envenenando ríos
anegando caminos.
Pero también que sepan
que seguimos de pie.
Doblados de dolor pero de pie
ahogados de preguntas
azorados
asqueados, pero en pie.
Que no nos vamos.
Que no se rinde nadie.
Deciles que hay pupilas despiertas
bajo los párpados cerrados.
Que nos están creciendo alas
de las heridas.
Que la grieta es trinchera,
que la sed no se acaba
que el hambre de justicia no se sacia.
Santiago...deciles que hay memoria.
Que vamos a esculpir de los traidores
mil estatuas de sal,
a la intemperie,
expuestas a la condena eterna.
Contales que la noche es oscura,
muy oscura
y Dios no se vislumbra.
Pero somos antorchas incendiarias
en su espacio vacío.
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