Sobre la reglamentación del uso de armas de fuego de Patricia Bullrich:
La legisladora porteña, Elisa "Lilita" Carrió, aseguró que el protocolo “viola los derechos humanos fundamentales”, y sentenció: “Nosotros no vamos a ir al fascismo”, “A la ministro (sic) se le va la mano”.
Por su parte, el jefe de la Policía Federal, Néstor Roncaglia, salió a defender la resolución del Ministerio de Seguridad que legaliza el gatillo fácil. Sostuvo que la nueva normativa le va a dar “seguridad” de acción a los agentes ya que, en la actualidad, “el policía se paraliza frente a un hecho grave y no sabe qué hacer”.
El ministro de Justicia, Germán Garavano, dijo que la resolución que habilita a la policía disparar sin más, se trata se trata de la aplicación de la “mano justa” y que, por ende, “no debiera ser considerada violatoria de los derechos humanos”. La categoría de “mano justa” es una combinación que hace el ministro entre la “mano dura” y la “justicia por mano propia”.
Y, como si todo ésto fuera poco: La Justicia porteña prohibió la aplicación del nuevo protocolo dispuesto por la ministra de Seguridad, que habilita a la policía a disparar hasta por la espalda y sin dar la voz de alto.
Ante una economía recesiva, miles de puestos de trabajo perdidos, tarifazos y brutal ajuste, números macroeconómicos pésimos y sin miras de mejora a corto, mediano o largo plazo, ¿No estaremos ante una evidente maniobra de distracción de la derecha para salirnos del eje de luchar por un país más justo y soberano?
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