José Martí, el filósofo NuestroAmericano
Jose Martí

Un día como hoy, 28 de enero pero de 1853, el mundo le daba la bienvenida al escritor y político independentista cubano José Martí. Conocer un poco más acerca de este grande de la letra y la filosofía, quien además, ha sido un adelantado en su tiempo, a la hora de dar a conocer sus ideas políticas respecto de los intereses de EE.UU sobre nuestra región, es fundamental para incorporar elementos conceptuales a la hora de analizar los procesos decoloniales, a los que se sigue enfrentando nuestra región, y tal vez, en esa búsqueda sobre el origen del imperialismo norteamericano, pensar con nuestras herramientas, nuevas formas de revertir, los nuevos modos que, por su parte, crean para avanzar en sus aspiraciones.

El Pensamiento y la obra de José Martí se desarrollan en medio de su práctica política militante. Su lenguaje y sus urgencias están signadas, por acontecimientos, eventos, en los que él se veía obligado a intervenir. Porque su pluma y su escritura eran una forma más de intervención que iba junto, en paralelo y en la misma dirección a su práctica política. Es por ello que intento recuperar y otorgar valor al Pensamiento de José Martí. En él, se pueden ver desplegados conceptos, propios de la época, una época de cambios ya sean en su entorno inmediato, como a nivel mundial, influido por el modernismo hispánico, obsesionado por la independencia de su país.

Sus posturas antropológicas y políticas y cómo el llamado “filósofo de la relación” por medio de un modo distinto de hacer filosofía, generó un impacto en la cultura y en el pensamiento de su época tan grandes, que sus obras, hoy en día, cobran una gran relevancia como material de consulta, para pensar la situación de los pueblos de América, o como la denominó Martí: Nuestra América.

Nuestra América

El ensayo Nuestra América, fue publicado en 1891, durante los preparativos de la Guerra Necesaria (1890-1895), el tercero de los tres alzamientos de cubanos sofocados por España, quien trataba de sostener en las Antillas y las Filipinas los últimos retazos de su otrora imperio. Es un ensayo modernista propio del movimiento literario de fines del siglo XIX y principios del siglo XX con fuerte influencia en las letras hispanas caracterizadas entre otras cosas por una “necesidad de impregnar la expresión de mayor lirismo y ánimo de erigir un nuevo lenguaje literario”1

Se destacan tres temas en esta obra: una invitación a la unión entre los pueblos latinoamericanos, una llamada a la lucha de independencia contra la corona española y un despertar ante la amenaza del imperialismo norteamericano.

Martí en un comienzo tiene una mirada muy despectiva de lo que podríamos llamar, aldeanismo o regionalismo, como visiones estancas de la identidad, como Manuel Ugarte2  en Argentina, propone para los habitantes de los distintos países al sur del Río Grande, una unión entre los distintos pueblos, un mayor autoconocimiento para lograr el auto reconocimiento y a partir de allí, una mayor autoestima frente a lo que entiende es una mirada despectiva por parte de europeos y estadunidenses.

En un lenguaje de arenga impulsa un despertar de América Latina, que se salga de la identidad hispanoamericana, (en esto se distancia de otros referentes americanos como Rubén Darío y Manuel Ugarte) pero que se prepare para el imperialismo Norteamericano, que él profetiza y anuncia en este texto.
Hay una mirada notable también, acerca de las formas de gobierno ideales para el subcontinente cuya identidad comienza a prefigurar: cuando establece que ante todo, hay que conocer los pueblos y sus recursos. Otro requisito, es abstenerse de establecer formas de gobiernos basados en normativas de otros países. Nuestra América tiene una mirada que exalta los logros y las virtudes de América Latina, pero tiene la mirada crítica del rol de las oligarquías regionales que solo lograron consolidar su poder político luego de grandes guerras y conflictos internos3

Otro de los valores de Nuestra América es que se escribe en medio de los preparativos de la Guerra Necesaria (1895/1898), que fue el tercer levantamiento cubano contra España (primero la Guerra de los 10 años 1868/1878, luego la Guerra Chiquita 1879/1880), la extensión de la Guerra Necesaria, la crueldad de la misma y el “impasse” entre españoles y cubanos, fué la excusa ideal para la intervención norteamericana, que, con el pretexto de un incidente en un barco norteamericano que explotó y que EEUU, adjudicó toda la responsabilidad a España, apuró la declaración de guerra norteamericana.

La Guerra Necesaria, como la había llamado Martí, cambió de carácter en ese momento y sería conocida mundialmente como la Guerra del 98`; la primer confrontación por parte de EEUU contra una potencia Europea (venida a menos) en el siglo XIX, luego de su independencia.

La celeridad y la potencia bélica desplegada por EEUU sorprendieron al mundo que vió aparecer en su despliegue a la potencia Americana. He aquí el valor de Nuestra América de Martí, escrita al calor de la experiencia que le aportó escribir muchas veces desde el propio suelo Norteamericano, cubriendo, para distintos periódicos, acontecimientos como: la “Masacre de Chicago” (que dio origen al día internacional de lxs trabajadores).

Martí, escribe luego de Marx quien, todavía establece sus principales ideas en el epílogo de la era del liberalismo y El Capital, cuando la expansión del capitalismo se basaba en las ideas del libre Mercado.

El Marxismo, sin embargo, va a tener que esperar el ensayo de Lenin “Imperialismo: Etapa Superior del Capitalismo” para poder dar cuenta conceptualmente, de la nueva etapa que abrieron las conferencias de Berlín de 1871, cuando se produce la repartija del mundo. América Latina tiene en Martí, en cambio, un precursor, que propugna la independencia, da cuenta de la explotación económica en que viven sus compatriotas cubanos y en el resto de América, pero que, une esos conceptos a la liberación nacional y al peligro de que, por salir del dominio de una potencia de ultramar, se llegue a caer en la dependencia impuesta por un imperio que Cuba tiene frente a sus costas.

Establecida la potencia del pensamiento martiano, contextualizado el ensayo Nuestra América y el pensamiento de Martí allí desplegado me propongo analizar a Martí desde la filosofía, no solo como actor político, sino como pensador.

Su Filosofía

Para abordar a Martí, debemos repensar la idea de filosofía. Será necesario, rastrear en sus poemas, su concepción de mundo, su gnoseología, su filosofía política, y todo su desarrollo conceptual en general. El pensamiento de Martí, se caracteriza no tanto por el desarrollo sistemático y el factor teórico de las ideas, como las grandes “construcciones filosóficas” generales, sino en que, era un autor que hacía hincapié en la lucha por recuperar la dignidad humana.

De ahí, la necesidad también, de repensar el rol del intelectual Latinoamericano.

Es posible rastrear en su obra más célebre, Nuestra América, un tipo de escritura que se asemeja mucho a la tradicional línea platónica de la retórica, por medio de la utilización de la pregunta filosófica, para luego desarrollar sus postulados. Pero también, es muy destacable como en su obra, se vislumbran tópicos que serán ejes centrales en las problemáticas filosóficas contemporáneas, como el estudio del lenguaje y sus límites o incluso, se vislumbran insinuaciones sobre un lenguaje entendido, como algo más que meramente referencial.

En varias ocasiones, el autor, da señales de la trascendencia del lenguaje y al mismo tiempo, de la finitud de las palabras para abarcar todas sus configuraciones. Pienso que esto, se debe, en gran medida, a una decisión del autor de hacer un tipo de filosofía, que es una filosofía de la práxis, en las que la acción del hombre cobra un eje central.

Su método en consonancia, será tomar al hombre en todas las manifestaciones de su ser. Pero, ¿Cuál es la razón por la que Martí, acude a herramientas de tipo filo-antropológicas para el desarrollo metódico de su análisis? posiblemente, la raíz de esta elección, se deba a que su metafísica está enlazada en la función del hombre sobre la tierra, sobre la esencia del hombre en el tejido socio-cultural.

El hombre para Martí, es universo. Para él, hay un supuesto de orden en el que el hombre, es manifestación de ese orden natural. Hay un Dios hombre, que deviene fuerza divina, en la medida en que es un todo. El hombre es es el universo unificado. El fundamento de ello es Dios, pero el Dios de Martí, no es un tipo de Dios religioso, sino un Dios ético (de tipo platónico, asimilable a la idea de Bien), un Dios de justicia y armonía. Esa armonía, justicia y ética, son dadas a través de la razón, es decir, Dios es una hipótesis de razón para Martí. La aplicación de esto, en el plano gnoseológico, conlleva a que la razón, sea un factor esencial, pero no por ello, debemos precipitarnos a definirlo como un racionalista de tipo dogmático, ya que por el contrario,  para Martí el conocimiento se da: en parte, por medio de los sentidos, pero, en contacto con la razón, Dios se ve en el contacto con el espíritu de mundo.

Martí fue un gran lector hegeliano, su ontología era dialéctica, de ahí su carácter armónico: materia y espíritu coexisten. El hombre, que es micro universo, también es constituído por estas configuraciones. Para él, era necesario unir teoría y praxis. Dios, entonces, es sinónimo de armonía cósmica: de mi yo, de mi no yo y de la relación del yo con el no yo. Eso para el autor, es el objeto de estudio que hay que investigar, el equilibrio entre polos.

Filosofía de la praxis

Muchos autores, han denominado su filosofía, como la filosofía de la relación, por su carácter de búsqueda de armonía entre opuestos. En este sentido, el Dios amor, para él, cumple el rol de unir el idealismo con el materialismo, forjando un intento de equilibrio metafísico, que, en gran medida es influenciado por el pensamiento de Emerson.

Esta concepción, tiene sus consecuencias en sus postulados sobre el rol del hombre y la praxis de su filosofía, él dice: “Lo racional es siempre efectivo, lo efectivo es siempre racional, lo efectivo es real, la razón es pues, la ley de la realidad (…) lo hecho es real, lo real es racional”4  Esto quiere decir, que el factor del hacer y de lo hecho se impone como real en términos racionales, pero aún más, que todo aquello que pueda hacer o pensar, y racionalizar como una forma de vivir mejor, es racional, por tanto, es razonable la lucha. Él, habló de equilibrar teoría y lucha al igual que para Gramsci, para quien la filosofía está compuesta por el obrar y para quien no era posible hacer una separación entre la filosofía y la política.

Martí, cree en el poder de la praxis. En la obra se visibiliza su pensamiento sobre cómo la colonización hizo que una cultura ahogara a otra. De manera que la tarea es la de recuperar la cultura originaria. El hombre debe volverse hacia su ser natural, pero la unidad, es una unidad en la diferencia, porque lo que caracteriza a la naturaleza, justamente, es la diversificación y cree en que se debe poder dialogar entre seres disímiles.

Para ello, plantea una idea central, que es la generación de un nuevo hombre, con un nuevo horizonte, desde donde se modificaría toda la naturaleza.

Martí, creía que, en un momento dado, el hombre se perdió y debemos recuperarlo, es decir, debemos conocer nuestra propia historia, recuperarla, para recién después tomar del mundo, todo lo que venga.
Al igual que Marx, Martí también tomó partido por los pobres de la tierra, pero claro que, no es lo mismo, pensar en un país desarrollado que desde la colonización; primero, dice, debemos “liberarnos de lo que nos oprime” e insta en ese camino a los otros, a reconocer un bien común, y a pensar en la existencia del enemigo interno (menciona también a la burguesía que luchó junto a los esclavos y él confía en que se dé esa la unidad necesaria, esto, es tan parecido a lo que ocurrió en los últimos años en nuestro país que asusta) un tipo de burguesía que responde a intereses foráneos.

Este nuevo tipo de hombre, es un hombre natural sencillo, cercano a la naturaleza, muy lejano al concepto de “superhombre” que planteará años más tarde Friedrich Nietzsche y que es el Indio, como heredero de las civilizaciones, como ejemplo por su dignidad y por su saber, de manera que América latina debe recuperarlo y del mismo modo, también al hombre negro, ya que hay un núcleo esencial en el alma del hombre que lo conecta a la naturaleza, y por ello, se da la necesidad de una vuelta a la reflexión sobre unx mismx y el hombre, se humaniza con el proceso de conocimiento.

La trascendencia de la que el autor habla, tiene que ver con un equilibrio en los elementos, en la armonía. El Dios de Martí, es un Dios histórico, por lo que hay un legado de los pueblos, confía en la idea de futuro5 .

La Filosofía, cambia de una época a la otra, pero el humanismo martiano, se caracteriza por la idea de la acción de los hombres como agentes libres. Sobre este punto, también se hallan coincidencias con Gramsci, quien también hablaba de la idea de hombre nuevo, apostando a su trabajo sobre la cultura. La Filosofía, para él tiene un papel transformador, y el verdadero filósofo es el que transforma la realidad, la filosofía, es acción. Análogamente, Gramsci, también habla sobre la importancia del rol del intelectual, quien para él, no hace la revolución por sí mismo, sino que la misma, debe darse de abajo hacia arriba, y su función es socializar las herramientas teóricas para que las propias bases proletarias pudieran construir sus propias ideas. Gramsci creía que los intelectuales, saben mucho, pero no siempre comprenden todo, en el sentido en que no siempre sienten y se deben embeber del sentimiento del pueblo.

Ambos autores coinciden además, en que el pensamiento, debe ser un pensamiento situado. Para Martí, el gobernante de América, debe ser quien sabe con qué elementos está hecho su país, lograr un equilibrio con sus elementos naturales; para Gramsci, cada sociedad, de acuerdo a su cultura, debe conceptualizar sus propias formas de articular sus concepciones respecto a su base económica y a su super estructura, pero también y lo que es muy importante, sobre el sistema de ideas que modifica ambos estratos y que cambia de acuerdo al contexto histórico. La propuesta de Gramsci, viene de la mano de la creación de una nueva cultura, para lo cual es necesario difundir y socializar verdades en forma crítica, para dar luchas contra la hegemonía. En esa transformación de las relaciones sociales, es en donde se podrá modificar la naturaleza del hombre.

Consideraciones Finales

En 1845, Marx garabatea unas notas que fueron publicadas luego de su muerte, en 1888. En ellas, esboza a partir de 11 tesis que criticaban al filósofo post hegeliano Ludwig Feuerbach, pero que, podemos mirar de un modo mucho más abarcativo pues relaciona la crítica al idealismo (sobre todo alemán) y al materialismo metafísico (idealista para Marx), con una aplicación práctica, material y política. En este sentido, la Tesis más difundida es la famosa numero 11 “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”6 . Nuestra América, fue escrita en 1891, como corolario de toda una práctica, que incluía escribir, interpretar, pero también fundar, participar, exponerse, esas prácticas, incluyeron la cárcel, diversas deportaciones, y entre medio de ese derrotero, los diversos escritos, donde el espíritu de Nuestra América, puede ser considerado un legado de toda esa aventura que fue su vida.

Relacionando la trayectoria de Martí y su obra literaria, podemos comenzar diciendo a través de esta sentencia de Marx al respecto del rol que deberían asumir los filósofos y hoy más que nunca las filosofías, que Martí llevaba en sí, ese sello transformador, alejado de una actitud meramente contemplativa que tanto criticaba. Martí es portador de un diagnóstico con respecto al “Hombre” en tanto “Ser Humano”, Cuba, América y su relación con el mundo; ese pensamiento, estaba construido no sólo desde la contemplación, sino desde la práctica transformadora que signó su vida.

Gramsci sostenía que “La Filosofía de una época histórica no es otra cosa que la Historia de dicha época”7  y en este sentido se puede considerar a Nuestra América y el conjunto del pensamiento martiano como un hito en la historia de Nuestra América (como él la llama), como parte de la historia de la Independencia Cubana, la última colonia española en liberarse. Martí es sinónimo de la Cuba Independiente, Libre. Pero también, es el sinónimo de la lucha que vendrá, la lucha contra el Imperialismo, esa nueva etapa del Capital, caracterizada por la reunión del capital industrial, financiero y el expansionismo de los estados más industrializados, ya sea de forma directa como indirecta. Martí (como otros pensadores de época americanos) es precursor en aquello de pensar, develar los mecanismos del imperialismo, como una etapa más (superior al decir de Lenin, casi 30 años después).

Tal es la potencia del pensamiento martiano, al cual lo podemos encuadrar desde la filosofía de la práctica, que va a teorizar tiempo después, como pensador que profetizó al Imperialismo y al país que es sinónimo de imperialismo en el mundo: EEUU, mucho antes que los grandes pensadores revolucionarios del marxismo, como también un buscador del “Hombre Nuevo” muchísimos años antes del esbozo teórico del mismo, que hace Ernesto “Che” Guevara.

Literatura recomendada:

  • Martí, J. (1891). Nuestra América. Venezuela: Fundación Biblioteca Ayacucho.
  • Martí, J. (1894). “La verdad sobre los Estados Unidos”. Patria. Nueva York. Obras Completas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975. Tomo 28. pps.290-294.
  • Fernández Retamar, R. (1993). José Martí. La encarnación de un pueblo. Buenos Aires. Colección Perfiles. Editorial Almagesto.
  • Sacoto, A. José Martí (1953): Estudios y Antología. Casa de la Cultura Ecuatoriana: Quito, 2003.
  • Castellanos, Justo (2011) “Aproximación a Antonio Gramsci y a la filosofía de la praxis
  • Gramsci, A. (1970) Introducción a la filosofía de la Praxis. Barcelona: Nueva Colección Ibérica. Ediciones Península.
  • Marx. K. (1888) Tesis sobre Feuerbach.
  • Guadarrama González P. (2003). José Martí y el humanismo en América latina. Colombia. Edición del Convenio Andrés Bello. Unidad Editorial.
  • Ugarte, Manuel (2010). “No Moriré Completamente” edición homenaje a “El Porvenir de América Latina” de Manuel Ugarte. Ediciones Latinoamérica/ Grafica Sur.
  • Jiménez, J.O y Antonio R. de la Campa.  (1976). Antología de la prosa modernista hispanoamericana. Eliseo Torres and Sons: New York.

 

  • 1Jiménez, J.O y Antonio R. de la Campa. Antología de la prosa modernista hispanoamericana. Eliseo Torres and Sons: New York, 1976.
  • 2Manuel Ugarte (1875/1951), escritor, pensador, militante, y embajador argentino. Fundador de la Revista Literaria en 1895, Nuevas Tendencias Literarias en 1908 autor de el Porvenir de América Latina en 1910. Crítico entre otras cosas del exotismo de Rubén Darío.
  • 3Sacoto, Antonio. José Martí (1953): Estudios y Antología. Casa de la Cultura Ecuatoriana: Quito, 2003.
  • 4Martí J, Cuadernos de apuntes, Cuaderno número 1.
  • 5“Cada sacudida en la historia de un pueblo altera su Olimpo”. José Martí y el humanismo en América latina. pp 126.
  • 6“Die Philosophen haben die Welt nur verschieden interpretiert; es kommt aber darauf an, sie zu verändern”.
  • 7Castellanos, Justo (2011) “Aproximación a Antonio Gramsci y a la filosofía de la praxis

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