Cristina y la militancias
Cristina y la militancia

El acto de Cristina en La Plata el 17 de noviembre, Día de la Militancia, tuvo los dos componentes básicos que sustentaron siempre a la militancia peronista: mística y racionalidad. Y si tuviéramos que sintetizar el mensaje deberíamos unir dos cosas: a) Al canto de Cristina presidenta, respondió con Perón: todo a su medida y armoniosamente; b) la consigna si el pueblo quiere, Cristina puede. El hilo conductor entre una y otra es la misión que le dio a la militancia: salir de las organizaciones para ampliar las bases de sustentación del Frente que exprese el campo nacional y popular.

Una candidatura es el emergente de un proceso, no el inicio. Por ejemplo, el PRO puede hablar de precandidaturas porque no tiene que construir poder popular, éstas se sustentan sobre un núcleo de poder económico concentrado, manejos de medios de comunicación y el partido judicial; los libertarios, que son parte constitutiva del mismo sistema que el PRO, lo hacen a partir de montar un show, afirmaciones grandilocuentes e irresponsables y… plata, de las empresas que les ponen media ficha. El peronismo y sus aliados construyeron poder siempre de otra manera: organizando personas y sectores sociales tras un proyecto político y un liderazgo.

Por eso Cristina habla de poner medida, ¿cuál?, la necesidad de ampliar las bases y por lo tanto el poder del campo nacional, popular y democrático, o sea, si el pueblo quiere que organizadamente lo exprese, porque va a tener que sustentar ese gobierno. Hace unos días hablamos aquí de poner las barbas en remojo a la luz de lo sucedido en Brasil, y afirmamos que se gana por un voto, pero no se gobierna, precisamente porque a diferencia de la posibilidad que tuvo Néstor Kirchner de asumir con escaso poder y construirlo a partir de la ocupación del gobierno, aquí hará falta tener ese poder desde el primer minuto. Nuestro enemigo ha sido claro: no son los primeros 100 días, son las primeras 100 horas. Y tiene razón porque el grado de concentración que él ha logrado es muy superior al que poseía hace 20 años.

Esta necesidad del movimiento nacional, popular y democrático vuelve a poner en cuestión el significado de ser un cuadro militante. No se trata de ser miembro de una organización, ni ponerse la pechera con el nombre de la misma, sino como dice un compañero de La Cámpora, Damián Selci, hacerse cargo del interlocutor que estando fuera del movimiento, se le abre la puerta para incorporarlo en la construcción del proyecto. Ahí es donde se juega el verdadero compromiso que pone sobre el tapete, la mística, la racionalidad… y el propio cuerpo.

En ese camino debemos cambiar ciertas caracterizaciones sociales que nos llevan por un equívoco: si hablamos de nuestros posibles interlocutores como de “clase media”, estamos errando el vizcachazo, la militancia no necesita del INDEC para saber quién es pobre o clase media, sino que debe hacer una caracterización política que le permita operar: son sectores intermedios, cuyo elemento ordenador no son los ingresos sino su identificación cultural, la cual expresa un desgarro permanente entre lo nacional y popular de sus orígenes y su negación, expresado hoy por el neoliberalismo encarnado en el macrismo o los libertarios. Son los que frente a una elección se autoproclaman “independientes”, que no se vinculan socialmente por el territorio sino por las instituciones, que se “informan” (o deforman) por los medos de comunicación, ya tradicionales o las redes sociales, que no se dan cuentan que están siendo manipulados a base de noticias falsas y mentiras impiadosas con el único objeto de meterles miedo ante la “barbarie” populista.

El año próximo se juega el destino de Argentina. Esto quiere decir que reconocemos que no hay ninguna… ninguna, necesidad natural o histórica que sostenga el empoderamiento o la victoria del pueblo, ello es una construcción política que triunfante, formará parte de la historia y derrotada solo será nostalgia. Es algo que tiene una explicación similar a los efectos de la película Argentina 1985, a partir de la cual y fuera de nuestro país, muchos se preguntan por qué acá no fue así: porque lo que sustentó esos juicios fue la voluntad del pueblo argentino, él fue el que dijo ¡Nunca más! Es esa misma voluntad y pensando en la Patria, deberá expresarse el año próximo entre dos proyectos, que nos permiten rememorar la consigan de FORJA: ¡Patria sí! ¡Colonia no!

Compañeros, Cristina nos dio tarea para el hogar (o la calle).

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