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"El Viaje de los Negros de Mierda"
Compartimos relato del compañero Hernán Fernández, leído en su columna "El Rincón de las Palabras"

Y, sí, estamos llegando a Liniers, ¿Qué querés?, ni bien el colectivo baje a la Avenida Rivadavia, ¡Ahora vas a ver!, van a subir, todos, ¡Todos!, y ahí, el colectivo se demora, y ésto se va llenando como los camiones de hacienda, porque vos fijáte, nos aumentan el boleto, para que sigamos viajando como vacas, y... ahí, está... mirá, mirá, ¿Ves lo que te digo? ¿No?... todos negros… acá nos discriminan por rubios, jajaja... ¡Negros de mierda!, mirá la chola ésa... con ese olor a ajo, dicen que los bolitas cagan en las calles, y, ¡Fijáte cómo está Liniers!, mirá al policía al lado de la vía del tren, rascándose, ¡Tendría que haber más policías para frenarlos a éstos! ¡Son plaga! y, mirá ahora, mirá, mirá ¿Cuántos son?, ¡No terminan de subir más! ¿Y ésa que sube ahora?, ¿Tiene 4 pibes?, el mayorcito, dos más que pasaron corriendo porque, ¿Viste? Son potrillos, sin educación alguna, ¡Y claro! ¡No le podés pedir modales a éstos!, más el bebé que lleva en brazos, ¡Encima pretende que le cedan el asiento! ¡Se hace la pobrecita para que le den el asiento! ¡Mirála! a lo mejor no es el hijo, y es el hermano, ¡Andá a saber!, porque, ¿Viste cómo son éstos? ¿No? todos viviendo hacinados en las casillas ésas, hay que urbanizar, tirarles todo abajo, ¿Qué quieren? ¡Todos viviendo en la capital!, ¿Te fijás?, ¿No?, ahí suben, con la cumbia ésa, lo único que tienen en la cabeza, el ti... ti... ti de la cumbia, son de la villa... pero fijáte... ¡Fijáte los teléfonos que llevan!, y, los viernes es peor... ahí sube ése... ¡Seguro!... ¿No te digo? ¡Paragua!... ¡Sí! ¡Paraguayo!... ¿De qué se ríe con el otro?... le faltan dientes... y, ¡Albañil! ¡Seguro!, ya empieza a tomar escabio, cerveza, o que se yo, desde el viernes, imagináte cómo llega al domingo éste, parecen contentos y todo. ¡Menos mal que ya arrancó el colectivo! ¡Mucha gente! ¡Semejantes avenidas que hicieron, para que vayamos como ganado con ésta gente!
Pero, ¡Fijáte el celular de ésa!... sí, ya sé, a lo mejor es lo único a lo que aspiran éstos... no tienen para comer, viven de planes, pero mirá los teléfonos celulares que tienen, las pibitas con esos rodetes, típicas, gordas de comer harinas, con esas calzas sucias, mirálos, ¡Mirá! ¡Cómo miran!, desafiantes, ¿Qué se creen?... ¿Qué deben tener? ¿13-14 años?, ahora, se van pegando entre ellos, ¡Mirálos a esos 4!... ¡Se ríen!, ¡Se sacan selfies!, ¡Selfies!, ¿Te das cuenta?, ¡Cuidado con los otros pibitos!, ¡A ver si te roban!, ¿Qué dicen?, ¡Se ríen!, ¿De qué se ríen!, ¡Juegan entre ellos!, ¡Se sacan selfies!, ¡Mirálas a ésas haciendo trompita para las selfies y los otros cómo se acomodan los pelos con las gorritas de Adidas, truchas! ¿No ves? ¡Quieren marcas, éstos negros de mierda!, viviendo así, ¡Mirá cómo juegan entre ellos!, ¡Se ríen!... ésta termina pronto, embarazada... mirá... mirá... ahora, se siguen pegando entre ellos, ¡Se ríen!, ¡Se ríen fuerte!, entre los pibes y las pibas. ¿Cuánto falta para llegar? ¡Qué desastre esta gente!
Ahí, vamos llegando al hospital Santojanni, y ahora, ¡Van a subir más negros de mierda! ¿Ves a ésta otra?, ¿Qué se creen éstos? ¿En qué piensan?, ¡Esa música! ¡Si a eso se le puede llamar música!, ¡Tienen solamente eso en la cabeza! ¡No sueñan con nada, éstos!, no sueñan… menos mal, que el colectivo no les paró a los del hospital, siguió de largo, y los dejó pagando. Sí, porque así no se puede viajar. ¡No hay más lugar!
Ahora, ¡Sentí ese olor!... ¡Entre que éstos no se deben bañar nunca y los Mataderos cerca! ¡Sentí el olor!
¡Ahí siguen! ¡Los 4 pibes de la música!, juegan entre ellos, se pegan... ¡Se ríen!... siguen con ésa música, ¡Sacan selfies!, ¡Mirá cómo se pegan entre ellos!, ¡Se ríen fuerte!... ¡Se ríen!...
¡Por fin!, ahora, los pibes se van bajando, sí, ya se van bajando, en "la villa", ¡Claro! ¡Era obvio que eran villeros! ¡Mirá la multitud que baja!... por eso el colectivo se está vaciando. ¡Mirálos!.
Los 4 pibes, siguen en su mundo, ajenos, chapoteando entre el barro, pegándose entre ellos, entre bromas, pegándose con las mochilas, caminando y, dale que dale con las selfies, como dejando caras de felicidad estampadas antes de volver a la vida real, Kevin, que repitió 3 veces tercer año del secundario, y pronto va a volver a la adrenalina de la motito de delivery de Glovo a todo lo que da, dando risotadas, que le roba y le revolea la vincha a Janette (así con “e”, final), que se enoja, y solo piensa en conseguirse las lentejuelas azules para su traje en la murga, mientras le saca la lengua al “pan triste” (así le dicen por la cara escuálida y la nariz enorme) del Johnny que se baja la gorrita, mientras agarra la vincha de Janette (así con “e” final), hasta que apenas se le notan los ojos grandotes, y de paso esconde la mirada que se le pone tierna, cuando la mira a Luana, que hoy tampoco sabe con qué se va a encontrar en su casa, sí, detesta cuando su mamá la manda a mentirle a los vecinos, pidiendo para comer, cuando de verdad es para pagarle el vicio a su papá, así que seguro va a terminar de hacer los deberes en lo de alguna amiga, así además de escaparse, también van a aprovechar y chatear por whatsapp tranquilas con los chicos que les gustan, y así, Janette (así con “e” final), recupera la vincha, y sale la última selfie de los 4, juntos, bien juntos... y se separan y se van entre muchas risotadas, ajenos a todo el resto del mundo, así siguen, cada uno con su historia, con su mundo, y se van haciendo chiquitos mientras el colectivo se va alejando y van entrando al barrio.

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