fbpx Aborto legal | Otra Voz
Aborto legal
aborto legal

Esta mañana escuché a una periodista referente del feminismo diciendo que esta mañana las mujeres despertamos siendo "sujetas de derechos". Cómo lo expresé en otras oportunidades, y como persona del derecho y mujer, estoy de acuerdo con la legalización pero no con la impronta que se le da. Creo que el Estado tiene que estar presente y que la clandestinidad no es la solución. Pero ser sujetos de derechos, tanto para hombres como para mujeres es también poder decidir sobre el destino de nuestras vidas, gozar del derecho a una vida digna, con acceso al trabajo, salud, vivienda y  educación. El otro día una referente barrial muy bien lo dijo "con el aborto legal voy a seguir siendo pobre" y es la triste realidad, por más festejo y emoción merecida por aquellas que realmente vienen luchando hace años para que esto sea posible. Elegir no ser madre también tiene que tener su correlato elegir serlo, poder alimentar sanamente a tus hijos, que puedan ir a un colegio y que no les explota una garrafa, que no los mate el gatillo fácil. Me dirán que también se aprobó la ley de los mil días, y está buenísimo, pero no salimos de la lógica de la asignación del Estado y lo que verdaderamente necesitamos es el acceso al trabajo decente. Hoy un jubilado de la mínima vive al borde de la indigencia y 6 de cada 10 pibes son pobres. Hablar de que hoy nos despertamos en una Argentina más justa me parece demasiado, o por lo menos, implica ver una partecita y no la foto completa. Argentina es un país injusto porque no logra salir del modelo de acumulación impuesto en 1976, no logramos despegar nuestras fuerzas productivas para ofrecerles un porvenir a nuestros jóvenes. Está la pandemia, es verdad, y eso debe darnos el impulso para tomar medidas más osadas, que nos saquen de esta lógica neocolonial. Los precios se disparan por las nubes y cualquier mamá o papá saben lo que es comprar leche, pañales, frutas, carne o ropa para los chicos. Es muy común escuchar a gente de mi edad o menos que han decidido no tener hijos por no tener un trabajo estable, ni un techo propio. Estamos en tercera generación de inquilinos dónde para ellos quedarse sin trabajo implica quedarse en la calle. Colegas míos profesionales este año han pasado hambre y no exagero. No quiero ser pesimista, pero no puedo dejar de ver todo el contexto, y tampoco voy a pedir a "las del pañuelo verde" que luchen por estas causas,  porque esa es una responsabilidad de todos defender el futuro de nuestra patria. Solo que  para despertar en un país más justo nos falta un muy largo trecho.

 

Dejanos tu opinión

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.