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El Bien Común frente a la ideología igualitarista.
Perón, Alfonsín y Alberto Fernández

"Hoy es un día de felicidad porque lo que estamos construyendo es una sociedad un poco más igualitaria, un poco más justa". Estas fueron las palabras de Alberto Fernández en el acto de promulgación de la ley de aborto, ley que viola la Constitución y va contra pactos internacionales atentando contra los derechos del niño por nacer. Pero vayamos al punto y a algo en lo que Fernández ha hecho mención en varias oportunidades: el igualitarismo. ¿Qué es una sociedad igualitaria? ¿una sociedad donde todos somos iguales?. El peronismo se ha caracterizado por proclamar la igualdad pero ¿es lo mismo la igualdad que el igualitarismo? ¿es el fin de la comunidad ese igualitarismo?.

Aristóteles en Política ponía de manifiesto que las causas de las revoluciones eran la desigualdad especificando que todas las revoluciones se hacen en búsqueda de la igualdad pero también dejaba en claro que "un reinado perpetuo entre iguales es una desigualdad insoportable". Hoy la realidad da muestras de que las sociedades "igualitarias" se han convertido en "el infierno de lo igual", alejadas del bien común perpetuando una desigualdad insoportable, sólo basta con ver cómo una minoría oligárquica acapara más de la mitad de los recursos del planeta en sus manos.

Luego de la primera guerra mundial, el imperialismo económico llamado "globalización", el mundo de las mercancías se ha devorado la humanidad y lo humano que había en ella, cayendo en un materialismo absoluto de consumidores esquizofrénicos, quizá el paso del trabajador alienado al consumidor esquizofrénico sea el contrapunto fundamental en la reformulación de la tesis marxista. Consumidores esquizofrénicos que en la búsqueda de llenar el vacío existencial han buscado saciar su apetito en el mercado, no sólo con el consumo de productos sino en el consumo de libertades, consumo de identidades, en el consumo de "derechos", que se han vuelto una mercancía más que ofrece la plutocracia en el mercado mundial.

Si antes el capitalismo le ofrecía al trabajador la libertad de ser explotado o morir de hambre hoy el capitalismo le ofrece al consumidor la igualdad de ser precariado o ser excluido del mercado. El consumo de identidades y derechos en búsqueda de la igualdad ha creado la inclusión de las minorías a la sociedad al tiempo que se excluye a las mayorías del mercado de trabajo. El consumo de valores simbólicos para una minoría a costa del desmantelamiento de la producción y el trabajo para la mayoría ¿no es ella una desigualdad insoportable?.

Alberto Fernández anunciando la promulgación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo
Alberto Fernández anunciando la promulgación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo

Francois Dubet, reconocido sociólogo francés, toma nota de esta situación al diferenciar entre igualdad de posiciones, condiciones de vida e igualdad de oportunidades, esta última con su sesgo liberal ha derivado en la ideología igualitarista, en el eje fundamental de la socialdemocracia, de allí parten todas sus políticas, todos deben tener derechos y oportunidades a ser iguales, iguales en sus oportunidades individuales, iguales aunque sea en la miseria y aunque algunos sean más iguales que otros, aquí no se habla de la igualdad de derecho, a trabajar o poder formar una familia sino a la igualdad de tener acceso al consumo de derechos y oportunidades, "¡aproveché esta oportunidad!", como dictan los comerciales. Rousseau diría hoy "Se los obligará a ser iguales". Ese es el fin que persigue la socialdemocracia.

Queda claro que quien encarna esta ideología igualitarista es la izquierda, que hoy reúne las cualidades de ser una izquierda alienada y esquizofrénica, a ello se debe su extravío de la realidad. Una izquierda libertaria cuyas nuevas "conquistas de derechos" no son más que concesiones del poder y de una élite progresista que lejos del bien común aspira a incrementar sus ganancias y crear un mundo a su imagen y semejanza con su relativismo moral, egoísmo individualista y cultura posmoderna de valores antihumanistas o antihumanismo sin valores. Sin perseguir bien alguno, sólo el interés del dinero.

Volvamos al principio, ¿una comunidad tiende a la igualdad o a un bien supremo? Aristóteles planteaba que toda comunidad tiende a un bien que es el "principio de acción del hombre", a "vivir bien", una vida virtuosa, esto es tomado por Santo Tomás de Aquino quien sostenía que la comunidad tiende a una "communicatio bene vivendi", compartir un buen vivir. Tanto para Aristóteles como Tomás de Aquino una comunidad política tiende al bien común, a la vida virtuosa que es la búsqueda de la felicidad, a la justicia que es el principio que la trasciende. Este pensamiento es el que ha influido en Perón y la filosofía Justicialista una comunidad no tiende a la igualdad mucho menos al consumismo y el igualitarismo que consume al hombre y lo desiguala degradandolo a un propio medio, a una mera mercancía más, quitándole su dignidad humana.

Lejos del postulado socialdemócrata y de la ideología del igualitarismo de la izquierda progresista, el peronismo busca el bien común y la justicia, darle a cada cual lo que corresponde según la definición platónica, no una sociedad igualitaria, busca la libertad y la igualdad pero no es ni liberticida ni igualitarista. La verdadera libertad se da en una comunidad donde prima el principio de justicia y comparte valores que no son los que impone el Estado total ni el mercado absoluto sino los de la comunidad natural, la familia. No puede haber libertad e igualdad donde hay injusticia por ello "Bienaventurados los que tienen sed de hambre y de justicia, porque ellos serán saciados".

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