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COLON

COLÓN, MONTERROSA Y 528 AÑOS DE IMPUNIDAD

A la madrugada y sin anuncios, la estatua de Colón fue desmontada y retirada del campus donde trabajo que - ¡oh casualidad!- lleva también el nombre del esclavista colonizador. Antes de eso, el pueblo le dejó saber a Don Colón que realmente no es un buen símbolo para que lo tengamos en el corazón de un lugar de trabajo y estudio en el que queremos imaginar y construir una realidad diferente. Fue absolutamente pintada de rojo sangre y adjetivos oscuros que por la historia misma de este personaje no son calificativos, sino más bien la marca de los atroces hechos que cometió en su empresa colonizadora.

- ¿Empresa????? ¿No es muy moderno ese término?????

Sí, empresa. Era el CEO de una compañía que vino a saquearnos y fue socio de los ascendientes de los que hoy siguen teniendo el poder. Fue un asesino, un saqueador, un invasor, un violador y un traficante de personas. Punto. No merece guiar el imaginario simbólico de absolutamente nadie.

Lo desmontaron a espaldas del pueblo, como suele hacer el statu quo cuando no quiere darnos participación en nuestros logros. Sin anunciarlo y en silencio, como buenos cómplices que son, se lo llevaron, "bien embalado", -nos comunicó el blanco presidente de nuestra universidad en un lánguido email- a cargo de un curador que lo va a cuidar hasta que se decida erigirlo en otro lugar. (?)

- ¿Erigirlo en otro lugar??????????

Sí, así es. No leíste mal. Erigirlo en otro lugar. Porque no va a ser así de fácil desmantelar la trama que nos rige como sociedad esclavista y explotadora. Nos molesta la estatua-símbolo y a ellos les molesta que nosotrxs se lo hagamos saber, entonces se van a ahorrar un dolor de cabeza y van a evitar quedar como tarados reparando cada semana la pintura roja y los epítetos. El statu quo sabe bien cuándo no tiene que ser terco y cuándo sí. Como cuando ejecutó sumariamente a Sean Monterrosa, hijo de una argentina y un salvadoreño en Vallejo, una ciudad a 51 km al norte de San Francisco el 2 de junio pasado.

Mensaje mafioso si los hay, el fusilamiento de un civil latino que estaba de rodillas y con las manos en la cabeza, en frente de un número de testigos. Lo hicieron a sabiendas de que todos los latinos de EEUU íbamos a leerlo como es debido:

"La estatua la sacamos, pero a ustedes los vamos a seguir fusilando sumariamente en tanto y en cuanto no se cuadren."

¿Y cuál es la escuadra? Somos material de descarte, materia prima de su sistema neoliberal basado en la ganancia y la imagen. Sistema estatutario con castas iguales a las de la India (a la que miramos con horror como si no hiciéramos exactamente lo mismo en nuestros 'avanzadas' repúblicas occidentalizadas). Repúblicas donde los "latinos", los "negros" y los “indios” somos los 'untouchable', los intocables, los sirvientes, los de abajo, aquellos en los que un cirujano recibido en Argentina como el padre de Sean Monterrosa termina de lavacopas para alimentar a su familia. Y su hijo, Sean, el vendedor de 'hot dogs' del estadio, el que ahorraba para comprarle una casa a la familia, termina fusilado por la maldita policía blanca de California mientras se entregaba, de rodillas y con las manos en la cabeza .....Si hasta parece sacada de CABA la escena de horror.

A esta altura, con el corazón quebrado y una garra en la garganta, sólo espero que George Floyd, trabajador afrodescendiente norteamericano, y Sean Monterrosa, argentinito-norteamericano que el statu quo usó para codificar el mensaje de que los 'de color' debemos encuadrarnos en aquel lugar que nos asignaran ese nefasto 12 de octubre de 1492, no se conviertan en una serie de netflix que 'todos juntos' consumiremos comiendo 'palomitas de maíz' y tomando coca-cola arrellanados en un sofá al mejor estilo Homero Simpson.

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