Hablemos
Leemos "Hablemos", un texto de Hernán Fernández, ideal para resistir los tiempos de la meritocracia.

Hablemos, de Hernán Fernández

Habláme de encontrarle sentido a tu vida... cuándo hayas escuchado "vos no tendrías que haber nacido" y te conmueva un lindo amanecer. Habláme de amor, cuándo le saques una foto a tu chica/o y al mirar la foto después, y su mirada delate ternura, porque a fin de cuentas, el / la que le estaba sacando la foto, eras vos, ¿No?. Y, cuándo no necesite decirte adónde, cómo, con quién, y simplemente un abrazo, te convenza que estoy acá (y no me voy a ir a no ser que me eches). Y, cuando aunque se haya terminado la historia, igual, le desees lo mejor. Hablemos de risa, cuándo nos riamos, sin estar tan susceptibles y creer que nos reímos con el otro y no del otro. Hablemos de responsabilidad, cuándo puedas responder por vos mismo por todo y delante de todos, por tu vida. Habláme de ternura, cuándo puedas explicarme qué extraña satisfacción produce tu crueldad, (reflejo de la mía propia), quizás. Habláme de incondicionalidad... cuándo te hayas sacado el pan de la boca, para que tu cría coma. Hablemos de coger, cuándo se coja con los 5 sentidos, más que con la pija en sí misma y sin culpa alguna. Habláme de lucha, ideales y rosca política, cuándo no se compita a ver quién es más luchador o cuál de los dos tiene razón, y puedas compartir tu pedazo de pan y un mate calentito, sin poner un solo "pero". Hablemos de igualdad cuándo te puedas sentar en una embajada y unos días después, en un barrio de emergencia sin escalas previas. Hablemos de criticar, cuándo no critiquemos... sino cuándo simplemente hagamos. Y, hablemos de dignidad cuándo hayas laburado de lo que sea... con tal que a tu familia no le sobre, pero tampoco le falte nada, y le enseñes a tu cría que levante la cabeza y camine derecho y sea mejor que vos. Hablemos, cuándo digamos "tenemos que hablar" y nos podamos sostener la mirada, sin viejos reclamos, y sin excusas. Hablemos de perdón, cuándo hayas perdonado el silencio de quién sabía que te habían abusado y decidió callarse la boca por vergüenza. Habláme de ternura, cuándo le hayas dado una mano a otro ser, para que te la arañara, porque esa era la única forma de mitigarle un dolor físico insoportable. Habláme de Dios, cuándo me convenza que al primero que tengo que amar es a mí mismo y no mendigarle amor a los demás. Habláme de amistad, cuando podamos ver que el que menos pide ayuda, es es quién más la necesita. Hablemos de atención al cliente, cuándo el cliente no te termine mandando a la puta que te parió, porque lo dejaste de hacer sentir un usuario y lo hiciste sentir persona. Dale, ¿Sí?, después hablamos.

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