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Las tácticas funcionales a lo estratégico, apuntalan el proyecto nacional

Nota del editor: este artículo se reproduce con permiso del autor y fue también publicado en PRIMERO LA PATRIA

La Argentina ha pasado períodos históricos en donde la puesta en marcha del proyecto nacional, provocó que los sectores reaccionaros, conservadores y afines al colonialismo, junto a los intereses imperiales de cada época, embistieran y amputasen la continuidad de nuestro proyecto como Nación Soberana.

No iré al siglo XlX, pero desde Caseros en adelante, la colonialidad se impuso a la Nación, la “civilización” fue dominante sobre la “barbarie”, cultural y económicamente fuimos colonia antes que Patria.

Cuando el pueblo irrumpió, primero con el radicalismo representante de las corrientes inmigratorias con Irigoyen y luego las masas trabajadoras, humildes y desposeídas con Perón, las armas hablaron, la muerte, la cárcel y el exilio, comenzaron a marcar el destino argentino. La colonia no dejaba de apretar el puño represor, sobre el pueblo sublevado.

En cada etapa de recuperación, la reparación del daño realizado al Proyecto de país, fue lo que marcó el camino. El trabajo del bombero reemplazó al desarrollo del constructor de sueños colectivos. Cada vez más largos los períodos de reparación. antes de una nueva irrupción de la reacción. Eso el enemigo colonialista lo denomina “ciclos”, nosotros lo denominamos entrega, claudicación nacional y sumisión.

Es que en cada período perdido, se retrocede en Soberanía, se avasallan conquistas sociales y se saquea el patrimonio nacional. Repararlo es en el marco de la agenda del enemigo, nunca de la propia, que debería privilegiar afianzar la idea del proyecto nacional. Nunca termina de apagarse el fuego y cuando lo hacemos y recomenzamos el camino de construcción, las fuerzas coaligadas de la reacción han vuelto a armarse, realizando alianzas con el Imperio, para retomar el poder.

Perón identificó los puntos clave de su estrategia reparadora, después de la Década Infame. Los trabajadores explotados y las mismas FFAA a las que pertenecía, fueron sus objetivos primarios. Fue Secretario de Trabajo y después Ministro de Guerra, construyó el andamiaje de las leyes laborares y destruyó las hipótesis de conflicto apañadas por el enemigo, de confrontar los países de la Patria Grande. El enemigo reaccionó y lo encarceló, siendo el pueblo quien lo rescató un 17 de octubre, encumbrando su liderazgo.

Pero la larga reconstrucción recién comenzaba, era la hora de las políticas y el marco económico social, de respuestas a las necesidades del pueblo y ahí estuvo el primer Plan Quinquenal.

Pero había que institucionalizar los cambios y afianzar los derechos irrumpiendo el Constitucionalismo Social, primero en América Latina en la Constitución de 1949 y Arturo Zampay. En Salud Ramón Carrillo fue el constructor de la Medicina Social, que en nuestros días se estudia como Epidemiología Critica.

Sin embargo desmontar culturalmente la historia mitrista, afianzada en el largo camino dominante de la reacción, necesitaba de un nuevo marco teórico, la Epistemología de la Periferia diría años después Fermín Chávez, en que se consolida el planteo del Congreso de Filosofía de Mendoza con la Comunidad Organizada, propuesta de las organizaciones libres del pueblo, con herramientas de poder popular democrático, para vencer la resignación “demo liberal burguesa”, al decir de Perón, saber del enemigo que institucionaliza al pueblo como sujeto pasivo.

“El pueblo No gobierna, Ni delibera sino a través de sus representantes”, dice el preámbulo de la Constitución pos Caseros de 1853.

Para el peronismo el pueblo Si gobierna y delibera y ejerce su derecho tutelar sobre las políticas públicas, en el Congreso, en las calles y en la lucha, porque el enemigo siempre está al acecho, el Imperio siempre presente como lo denunció Perón, 60 días antes de morir, en el Congreso de la Nación cuando leyó Modelo Argentino para un Proyecto Nacional. Ahí nos alertaba: “el mundo será de los Bloques continentales (UNASUR) y la Argentina es el país de los alimentos, el agua dulce y los recursos naturales, fósiles y minerales y el Imperialismo vendrá por ellos, con nosotros o sin nosotros, dependiendo de la capacidad de los argentinos para defenderlos”.

Hoy la Argentina se vuelve a poner de pié, inicia un camino largo en la reparación de la Patria y del Pueblo, pese a encontrarse bajo ataque enemigo, desde el primer día de gestión. El peronismo y las fuerzas del campo popular siempre llegaron al gobierno por el voto popular, jamás ejercieron la violencia institucional, ni instrumentaron ámbitos republicanos, para perseguir, encarcelar ni expropiar empresas. El enemigo no tiene pudor, ni conciencia crítica de sus actos deleznables, pero el peronismo entiende que en la lucha contra el caníbal, lo único que no puede hacerse, “es comérselo”, porque eso nos transformaría en una copia de lo que combatimos. No queremos ser esa condición humana rastrera y tan brutal como inhumana.

Somos la vida, no apostamos a la muerte, ni al dolor del pueblo, menos aún en manos de los enemigos de la Nación, que siguen ocupando colonialmente Malvinas y pretende hacerse de los recursos naturales. El Gobierno nacional y popular de Alberto y Cristina está luchando con inteligencia, en apagar los incendios de una catástrofe nacional, humanitaria y económica, de Tierra Arrasada, en los términos posibles de las prioridades planteadas: resolver el hambre, manejar la deuda y liberar los presos políticos, recuperando soberanía en las decisiones nacionales, evitando el contra ataque enemigo.

El Gobierno debe trabajar gobernando, la militancia debe militar los sueños estratégicos, sin dejar caer las banderas, pero apuntalando el esfuerzo del gobierno nacional.
Sólo aquellos que han sido influidos por la cultura dominante del posibilismo neoliberal, pueden plantear que los marcos estratégicos deterioran al gobierno. Por lo contrario Braden o Perón, Patria o Colonia y Liberación o Dependencia, marcan los rumbos en la conciencia colectiva del pueblo, del camino estratégico a recorrer, aunque hoy, apagando incendios el humo cotidiano no deje ver los sueños emancipatorios de Patria Grande a realizar.

Pero el pueblo siempre construye los nuevos paradigmas de la Patria, en su momento y en su tiempo histórico, diferente del tiempo biológico de la militancia. Ese tiempo está transcurriendo y es compromiso con la historia, apuntalar una construcción del Modelo Social Solidario de Justicia Social, junto al Pueblo, con organización popular dando la lucha necesaria para recuperar, culturalmente la Identidad nacional, intrusada por el neoliberalismo.


 

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