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Oligarquía versus Democracia en el Nuevo Orden Mundial
Ser y estar

Si queremos entender que está pasando en nuestro país, tenemos que empezar por analizar qué está pasando en la geopolítica mundial, que es lo que le da sentido al proceso local.

Se están enfrentando dos bloques de poder para definir quiénes van a comandar el Nuevo Orden Mundial. EEUU está perdiendo el poder predominante que tuvo desde la caída del Muro de Berlín en 1989, y el eje China-Rusia se perfila como su sucesor en el Nuevo Orden.

China lo equiparó en los últimos años y probablemente ya lo supera en el plano del desarrollo económico industrial y Rusia lo equipara en el plano militar. La pandemia no hizo más que agudizar y transparentar este proceso.

En el orden regional, China y Rusia avanzaron en las últimas décadas en sus acuerdos económicos y sus inversiones en países sudamericanos, como Ecuador, Bolivia y Argentina y en el apoyo logístico y militar a Venezuela, donde Rusia instaló seis bases militares con misiles con ojivas nucleares, que evitaron la invasión estadounidense y bloquearon la posibilidad de que Trump lanzara una Guerra Santa que uniera al pueblo de EEUU y le garantizara la reelección. Por otro lado ambos asisten a las poblaciones de la región, así como a los países de Europa como España, Italia y Francia y hasta al gobernador de Nueva York con ayuda de medicamentos y elementos esenciales para la lucha contra la pandemia.

EEUU necesita imperiosamente conservar bajo su dominio el tradicional patio trasero sudamericano que le provee materia prima para su industria, negocios para sus empresas de minería y exportación de granos, industria automotriz y tantos otros y es un gran mercado donde colocar sus productos industriales.

Además de necesitarlo como sostén para sus políticas internacionales, como el bloqueo a Cuba, la descalificación del gobierno de Venezuela como tiranía que debe ser depuesta, la supuesta lucha contra el terrorismo que lo habilita a intervenir en forma terrorista en cualquier país que se oponga a sus intereses, la lucha contra el narcotráfico que le permite controlar ese negocio a través de la DEA, las invasiones como las de Afganistán e Irak para apoderarse del gas y el petróleo, la alianza con el gobierno de Israel para ocupar Palestina y seguir controlando militarmente el mundo árabe, y tantos otros temas.

En nuestro continente por ahora le va bien en Colombia, Chile, Paraguay, Ecuador, Bolivia y Brasil, pero en todos esos países la resistencia popular es cada vez más masiva. No pudieron con Venezuela y acaban de perder el apoyo incondicional que les proveyó Macri por cuatro años, a pesar de que le dieron más de 40.000 millones de dólares para tratar de que mantenga su gobierno.

Argentina a partir del nuevo gobierno democrático volvió a ocupar un lugar como referente internacional y caso testigo en renegociación de deuda externa en dólares con bonistas privados, y se perfila para hacer lo mismo en la renegociación con el FMI. Vuelve a ser el país que renace de las cenizas y enfrenta a los buitres financieros internacionales. Y desde el inicio de la pandemia se posicionó como el referente internacional por las políticas que aplicó para controlarla.

Y si es un caso testigo a nivel internacional y regional… es un peligro para los enemigos externos e internos.

En el plano interno el bloque antinacional sigue siendo comandado por la elite oligárquica terrateniente de la zona núcleo de la Pampa húmeda encriptada en la Sociedad Rural, y lo integran activamente la Embajada de EEUU, la mafia judicial, el Círculo Rojo y los radicales de corte antiperonista. El bloque usa como mascarón de proa y principal herramienta los medios masivos concentrados liderados por el Grupo Clarín.

La erosión del gobierno democrático empezó desde que en Agosto de 2019 ganó las Paso y se acrecienta peligrosamente a medida que el gobierno muestra que no se subordina al bloque antinacional. Entre otras cosas:

  • Incrementaron la descalificación del peronismo por la supuesta corrupción y las causas, judiciales que mediante el lawfare le seguían a Cristina Fernández de Kirchner y al elenco ministerial de su gobierno,

  • Intentaron instalar en la opinión pública que CFK manejaba a Alberto Fernández,

  • Se pusieron abiertamente del lado de los bonistas extranjeros y descalificaron las negociaciones que se llevaron a cabo en relación a la deuda externa,

  • Arremetieron contra las políticas del gobierno para enfrentar la pandemia,

  • Imputan a la cuarentena y no a la pandemia las causas de los problemas económicos,

  • Apoyan la rebelión popular contra la cuarentena y fomentan las movilizaciones presenciales en su contra,

  • Intentan que fracase la lucha del gobierno contra la pandemia y que se produzca la mayor cantidad de muertos posible.

La oposición política se consolida definidamente como una oposición salvaje que se opone al ejercicio democrático de un gobierno de corte popular.

  • Se oponen al debate parlamentario de forma virtual.

  • Se oponen a tratar el impuesto a las grandes fortunas.

  • Se oponen a que el Estado intervenga en el escándalo de Vicentín.

  • Se oponen al tratamiento de la reforma judicial.

  • Se oponen al congelamiento de las tarifas de servicios de comunicaciones, internet y TV por cable.

Se consolidan como una verdadera máquina para impedir cualquier forma de diálogo institucional razonable entre el gobierno y la oposición, tornando imposible el ejercicio real de la democracia.

Si bien esto no es nuevo, porque sistemáticamente los opositores radicales y liberales han sostenido el argumento antidemocrático de que con los peronistas en el gobierno todas las decisiones del poder ejecutivo, el poder legislativo y el judicial tienen motivos totalitarios, demagógicos y personalistas, en este caso en plena pandemia la estrategia se hace más evidente.

En esta coyuntura se escudan en que no es momento para que el gobierno avance en las reformas que la institucionalidad requiere, y hay que dejarlas para el año próximo cuando la situación “se normalice”.

Pura hipocresía, mientras que los opositores que ocupan cargos ejecutivos fingen estar al lado del Gobierno Nacional en la lucha contra la pandemia. Simplemente necesitan aparentar que son el “ala política blanda” que quiere colaborar democráticamente y hacen campaña electoral para el 2021 mientras que el “ala política dura” hace el trabajo sucio de bloquear al gobierno y restarle apoyo popular.

Desde el frente mediático, desde la Paso de 2019 las corporaciones llevan 365 tapas de sus diarios erosionando al gobierno y no cesan en cuestionar todo lo que éste propone y hace, y en sus programas radiales y televisivos pasean a cuanto político antikirchnerista esté disponible a ganar unos minutos de gloria o algo más material.

Desde que comenzó la pandemia ponen en duda que ésta realmente exista, circulan las más perversas versiones que generan sus estrategas, agitan la anticuarentena y responsabilizan al gobierno de la crisis económica que necesariamente produce la cuarentena como única forma de prevención aquí y en todos los países. Además de trabajar junto a los trolls del Pro como profetas del odio y la violencia, agitaron y movilizaron a las personas más desinformadas, los antisociales, nazifascistas, antisemitas, fanáticos de todo tipo y antiperonistas para que arriesguen sus vidas y participen en las cuatro marchas anticuarentena y antigobierno que desde las sombras organizaron.

Una estrategia maquiavélica muy bien diseñada por la usina del Pro y seguida activamente por el radicalismo antialfonsinista.

Estos últimos días decidieron detonar la cuestión de las tarifas. El presidente del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) trató infructuosamente de negociar con los representantes del Holding Cablevisión-Fibertel, Telecom y Personal (comandados por el Grupo Clarín) para acordar que suspendieran el aumento de la telefonía celular que habían fijado para Septiembre en forma inconsulta y publicado a través de la prensa.

El viernes 21 de Agosto, ante la posición irreductible del grupo, el Gobierno Nacional decidió dictar un DNU que derogó el DNU con el que Macri, a los tres días de su asunción había derogado la ley Argentina Digital sancionada en 2014 por el Congreso Nacional.

La ley Argentina Digital, como el DNU del gobierno no estatizan ni intervienen las Empresas. Simplemente establecen que las operadoras deben informar al ENACOM las razones que sostienen una solicitud de incremento en los precios, y que ese aumento puede aplicarse una vez que es aprobado por el gobierno. Hay que recordar que los países más desarrollados del mundo, como EEUU, Alemania, Francia, Canadá, Noruega y Finlandia establecen los servicios de telefonía, fija y móvil, internet y cable como servicios públicos y derechos humanos.

El bloque antipopular, que obligó al gobierno a actuar a través del DNU del viernes 21 de Agosto, avanzó con su plan y disparó una campaña de violencia institucional nunca vista en los últimos cuarenta años.

El lunes 24 Alfonso Prat Gay (ex Ministro de Hacienda y Finanzas Públicas de Macri) salió a sostener en la señal de cable LN+ de La Nación que no era cierto que los peronistas fueran dueños de la calle, y que las tres manifestaciones antigobierno de los últimos meses lo demostraban.

El mismo día, Javier Milei, (economista y ex empleado de la AFJP del HSBC) entrevistado en Canal 9 por Claudia Lanosa aseguró que el país avanza hacia una guerra civil.

Y el operador político Eduardo Duhalde, entrevistado por Luis Novaresio a la misma hora de ese lunes en su programa Animales Sueltos en el canal de Vila-Manzano (América) sostuvo que Alberto Fernández estaba perdido, desgastado y muy afectado psicológicamente, y aseguró que no se llegaba a las elecciones el año próximo porque se iba a producir un golpe de estado. Con su natural verborragia definió al gobierno nacional como un desastre “porque no hay diálogo ni los consensos necesarios que sostienen el sistema democrático”. Cosa que refirmó luego en todos los canales y radios del bloque opositor, consignando que estamos peor que en el 2001. (No casualmente cuando él y Lavagna “salvaron al país”).

Hoy martes 25 Jorge Lanata en LN+, el canal de cable de La Nación expresó su acuerdo con el “ex presidente Duhalde”, y sostuvo que “esto se va a poner peor de lo que pensamos”, a lo que se sumaron Luis Majul y su equipo de operadores.

Es el nuevo fantasma que agita el bloque opositor para confundir a la población y desestabilizar al gobierno, y de paso como cortina de humo para invisibilizar el escándalo de la mafia de la Agencia Federal de Investigaciones liderada durante el macrismo por Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, junto a la policía de CABA, Patricia Bullrich y otros tantos, dirigidos por Mauricio Macri.

Esto muestra la desesperación del bloque opositor, que está decidido a jugarse el todo por el todo para defender sus privilegios económicos y políticos.

Pero al sacar a Eduardo Duhalde al escenario de operaciones, se percibe la estrategia que hay por debajo de estas tácticas. Se trata de jugar dos opciones:

Un golpe institucional basado en la línea sucesoria constitucional. Si el presidente no sostiene el ejercicio de su cargo, la presidencia pasa a la vicepresidenta, a la que les es fácil desplazar a la brasileña por medio de la justicia, basados en las supuestas causas de corrupción contra CFK, y el cargo pasaría al presidente de la Cámara de Diputados, que no casualmente es Sergio Massa, el que se asoció a Mauricio Macri y lo acompaño al inicio de su mandato a Davos, donde fue presentado como el referente del peronismo “democrático” y le avaló a través de sus senadores y diputados todas las leyes y DNUs que en los seis primeros meses organizaron la política económica del macrismo.

La segunda opción es un golpe institucional que desplace al gobierno y establezca un “gobierno de transición”, donde el peronista dialoguista, democrático y conciliador Eduardo Duhalde, reitere lo que ya hizo en el 2001.

En ambos casos el bloque de poder tiene asegurado un futuro promisorio.

Con que fuerzas cuenta el gobierno? Fundamentalmente los Gobernadores afines, la CGT obligada por sus bases, la mayoría de los movimientos sociales que saben lo que les espera si retorna la oligarquía, y la mayoría popular que lo apoya. Esta última es la base de sustentación más poderosa, y frente a las provocaciones del bloque oligárquico parece cada vez más decidida a defender por cualquier medio lo que le intentan arrebatar.

En este momento histórico, las principales formas de actuar que tenemos es mantenernos informados y alertas, la participación activa en las redes sociales, los medios afines y los canales de comunicación alternativos, el diálogo y el debate en nuestras familias, barrio, trabajos, colegios y universidades, y estar preparados a salir a la calle si la situación lo amerita.

Si tenemos claro que vienen por todo, y eso involucra el futuro de todos y cada uno de nosotros, vamos a tener claro qué estamos dispuestos a hacer para impedirlo.

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