Según el INDEC, la economía argentina, entró formalmente en recesión, en el tercer trimestre del año. El Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo 3,5 % respecto de igual período de 2017, lo que se suma a la caída del 4% interanual del segundo trimestre. Si a éstos números se le suma la alta inflación, hay estanflación.
El consumo privado bajó 4,5% en el tercer trimestre por la caída de salarios y jubilaciones. Se registraron bajas de 1,5% en la inversión en construcciones, de 2,4 % en “otras construcciones”, de 13,3% en maquinaria y equipo y de 36% en equipo de transporte. La sequía se hizo sentir en el valor agregado del sector de agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que en conjunto decreció 5,2 % en el tercer trimestre respecto a igual lapso del año anterior. Por su parte, la pesca exhibió un crecimiento interanual de 7,3 %y la explotación de minas y canteras cayó 0,1%. La industria manufacturera, bajó un 6,6 %. El comercio mayorista y minorista y reparaciones evidenciaron una caída de 8,9%.
Ante este panorama desalentador, y ante el constante aumento del riesgo país, el Gobierno tuvo que frenar todos los proyectos de infraestructura impulsados bajo el esquema de Participación Público Privada.
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