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Geopolítica del caos
Geopolítica del caos

Pánico generalizado, incertidumbre, terrorismo mediático y guerra psicológica.

“El arte supremo de la guerra es someter al enemigo sin luchar”

Sun Tzu

El 20 de Septiembre de 2019 el Think Tank Foreign Policy publicaba un artículo, basado en un documento de Naciones Unidas, donde advertía la posibilidad de una pandemia viral a nivel planetario y sus consecuencias. En el artículo se resaltan las esperables pérdidas económicas, números de afectados, hasta el cálculo de la posible reducción poblacional como consecuencia, afectando drásticamente a las naciones menos desarrolladas,y la incapacidad para la prevención y cooperación de todos los actores.

Tres meses más tarde en la ciudad de Wuhan aparecen los primeros casos del COVID-19 conocido como "coronavirus" que se extenderán hacia todo China y prolongará al resto del mundo hasta el punto de ser declarado una pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) un organismo apéndice de las Naciones Unidas. La expansión del virus sobre el gigante asiático provocó pánico en los mercados causando una caída a niveles máximos del 10% en Febrero que comenzó a repercutir luego en el mercado internacional, arrastrando a Europa con caídas del 19% en una semana y Wall street con la peor caída desde la crisis del 2008, encendiendo las alarmas de una nueva recesión.

Antiparras y barbijo - Pandemia de coronavirus COVID-19
Pandemia de coronavirus COVID-19

Los indicios de una recesión global habían sido marcados por el FMI que pronosticaba un crecimiento del 1,3%, Bloomberg o Moody's indicaban 2020 como un "punto de inflexión" (https://www.bloomberg.com/news/features/2019-10-24/the-u-s-will-likely-avoid-recession-in-2020-here-s-why) o BlackRock, el megafondo especulativo de Laurence Fink y Robert Kapito, que administra la mayor cantidad de activos en el mundo, preveía el inicio de una crisis para 2020. Así como también el riesgo de una pandemia era advertido por la OMS que la catalogaba como "enfermedad X" un virus con irrupción mundial.

La aparición del COVID-19 es el detonante de una burbuja que estalla, mientras se producen tres enfrentamientos de gran escala, la abierta guerra comercial entre EEUU y China, el nuevo conflicto con la OPEP, esto es el conflicto entre Arabia Saudita y Rusia por el petróleo y el enfrentamiento del Gobierno de Donald Trump con la Reserva Federal. Con un factor común que es la disputa entre dos modelos. La llegada de Trump a la Casa Blanca representó la emergencia del capital nacional norteamericano frente al avance del capitalismo transnacional de las élites financieras especulativas que tienen como representantes los medios de comunicación organizaciones supranacionales y el sistema bancario, en este caso su expresión es la FED. Las tensiones en torno a los recortes en la tasa de la FED es una muestra de la lucha en el interior de los Estados Unidos entre los modelos en disputa.

China y el COVID-19
China y el COVID-19

El desplome de las bolsas y el derrumbe del precio del petróleo en los últimos días indican una situación sumamente alarmante a nivel global, como consecuencias no solamente de la propagación del virus y el conflicto entre Rusia y Arabia sino también de la artificialidad de un sistema especulativo donde el capital financiero representa 160 mil billones de dólares, lo equivalente a tres veces el PIB mundial, una burbuja de crédito sustentada en el endeudamiento. Sin respaldo.

En un año de suma importancia ante las elecciones en EEUU, una recesión tiene consecuencias para el futuro de Trump quien advertía esta situación como perjudicial para su campaña en reiterados tweets y donde su enemigo declarado George Soros en declaraciones al New York Times predecía una "marea globalista".

Pánico generalizado y guerra psicológica

La incertidumbre se apoderó del mundo desde las caídas en los mercados y la llegada del virus a Europa en Italia como epicentro siendo esta la más afectada después de China. Las imágenes difundidas por los medios de comunicación de zonas de cuarentena, calles desoladas, supermercados desabastecidos por ciudadanos comprando productos en masa funcionaron como un nuevo virus de psicosis colectiva e instalando la idea del caos generalizado. La implementación de políticas de excepción y el despliegue de fuerzas de seguridad en las calles para impedir la circulación de personas reforzó esa idea instalada en el sentido común difundida desde los principales medios.

Militares en las calles por el coronavirus
Militares en las calles por el coronavirus

Lejos de llevar tranquilidad e informar los medios de comunicación con intereses económicos globalistas no han hecho más que difundir el terror e instalar la idea de caos y pánico generalizado ejerciendo el terrorismo mediático, provocando desesperación en las personas e imponiendo en la opinión pública la agenda del pensamiento único.

El dominio de la imagen por los mass media, el asalto de lo simbólico en el mundo real, la difusión de la imagen de una cultura asediada por una pandemia provoca un bombardeo psico-cultural sobre la población, una población alejada de ese mundo simbólico en su realidad objetiva. Instalando una guerra psicológica desde los thinks tanks de los centros de poder se instala el miedo y el aislamiento, que impide cualquier acción común, como modo de contención. La utilización del miedo como forma de dominación y el uso de la Estado de excepción consolidan así el totalitarismo financiero frente a la grave crisis económica.

El miedo infundido constantemente contrasta con la realidad que como datos arroja 152 700 casos con 5400 muertos según la OMS esto es menos del 1% de la población mundial por debajo de la tuberculosis, bronquitis, neumonía o el SIDA, enfermedades diarreicas y el sarampión. Las infecciones respiratorias que afectan a la tráquea, los bronquios y los pulmones (el tracto respiratorio inferior) son las patologías contagiosas que causan más muertes en el mundo.

Caos, globalismo y el nuevo orden internacional

La situación actual es una profundización de la crisis del 2008 que marcó el punto de quiebre de la globalización exhibiendo sus falencias cuyas consecuencias fueron el resurgimiento de los nacionalismos y las medidas proteccionistas con la administración del comercio, poniendole fin a la absolutista libre circulación de bienes, hoy los Estados con el cierre de fronteras comienzan a ponerle fin a la libre circulación de personas. Estamos ante el ocaso de la globalización. Luego del desencadenamiento de este proceso el nuevo orden internacional establecerá sus nuevas reglas.

Los acontecimientos actuales nos hacen pensar que la integración al nuevo orden, en un marco de multipolaridad, dependerá en gran medida del "grado civilizatorio" de una nación basado en la capacidad de respuesta y reducción de daños de los actores ante una amenaza como una pandemia por ejemplo, lo que le permitirá estar integrada al núcleo funcional o no.

Esto es concordante con la visión estadounidense y la teoría del geoestratega militar Thomas Barnett que plantea un mundo de redes con un núcleo funcional, los Estados Unidos, con zonas integradas y zonas sin conexión. La brecha que define la conexión e integración al sistema estará determinada en el poder de acción y movilidad de recursos de los Estados nación para resolver conflictos o la explícita dependencia en materia de seguridad y economía al núcleo.

La ilusión de la globalización y la interdependencia planteada por los liberales está en su ocaso. La utopía de una "Sociedad abierta" liberal es reemplazada por la distopía del totalitarismo globalista. La determinación de conexión y no conexión implica fronteras.

El caos y el desorden son causa y no consecuencia, donde la configuración política parece ser una cuestión geoestratégica para insertarse en un nuevo marco internacional.

El caos como estrategia
El caos como estrategia

Steven Mann es un cientista político experto en política exterior estadounidense, que desarrolló la “teoría del caos controlado” cuyo objetivo es asegurar y promover los intereses nacionales de los Estados Unidos. En un artículo titulado “Chaos Theory and Strategic Thought /Parameters” (Teoría del Caos y Pensamiento Estratégico / Parámetros) plantea que:

“Cada actor en los sistemas políticamente críticos crea energía de conflicto, lo que provoca un cambio en el statu-quo, participando así en la creación de una situación crítica… y cualquier curso de acción lleva el estado de cosas a una reorganización cataclísmica inevitable”.

La idea fundamental que surge del pensamiento de Mann es llevar el sistema a un estado de “criticidad política”. Entonces el sistema, dadas ciertas condiciones, entrará inevitablemente en el caos y la “transformación”. Mann también escribe que “Dada la ventaja de los Estados Unidos en las comunicaciones y la creciente capacidad de movilidad global, el virus (en el sentido de una infección ideológica) será auto-replicante y se expandirá de forma caótica. Por lo tanto, nuestra seguridad nacional será preservada”. Y luego: “Esta es la única manera de establecer un orden mundial a largo plazo. Si no podemos lograr un cambio ideológico en el mundo entero, tendremos solamente períodos esporádicos de calma entre transformaciones catastróficas”.

El caos controlado tiene como uno de los objetivos tomar el control de un país o región e impedir que logre su propio desarrollo. América y Europa se encuentra en medio de una disputa entre intereses extranjeros que aprovechan el caos para poder imponer un orden a su suerte.

La mención de los autores norteamericanos nos sirve como referencia para tener en cuenta el pensamiento estratégico y la táctica geopolítica que llevan adelante los modelos en disputa desde dos perspectivas distintas, la oligarquía financiera intentado sostener la decadente globalización con la imposición del globalismo mediante el caos y el totalitarismo financiero y la decisión de una parte de la élite norteamericana de imponer un nuevo orden con preponderancia de los Estados, y la supremacía estadounidense, en el sistema internacional eliminando los organismos internacionales volviendo los inoperativos tales son los ejemplos de la OCDE y la OMC.

Surge de este análisis la previsión de dos hipótesis con el presupuesto de que el nuevo orden internacional será el que consolide los nacionalismos, donde EEUU aplique la división del mundo con fronteras entre las zonas conectadas y sin conexión restaurando su hegemonía o la construcción de una multipolaridad donde las naciones soberanas constituidas en bloques continentales formen parte de una Comunidad internacional de respeto por la soberanía y las culturas. Un mundo multipolar donde los diversos nacionalismos operen por la construcción de puentes y no el levantamiento de muros, por el respeto a la identidad cultural y no la subordinación, así como el valor puesto en la comunidad, la familia y el trabajo es el lugar a donde Argentina debe proyectarse frente al caos del globalismo y un nacionalismo supremacista.

La confrontación es por los puestos de trabajo que fundamenta la cohesión de la sociedad, aquellas naciones donde no se generen los puestos necesarios para la ocupación por falta de desarrollo o la automatización la fragmentación interna y la desconexión externa se harán presentes. Persistirá un modelo de exclusión.

Por este motivo y ante la extrema vulnerabilidad Argentina, es necesario una restauración nacional que reconstruya nuestra identidad cultural, de prioridad al trabajo e imponga un orden social que permita la unidad nacional y generar un modelo de inclusión con los hombres y mujeres en el centro del sistema, priorizando el interés nacional.


Nota del editor: Puede verse también la entrevista realizada al autor en Telesur:

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Estamos en presencia del ocaso de la globalización

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Comentarios

Lia (no verificado) , Sáb, 21/03/2020 - 06:34
Esta pandemia física concreta en la realidad el efecto de la pandemia antisocial base del sistema capitalista que transforma todos los productos de la complejidad y el caos humano en concentrar beneficios, han utilizado de las cualidades de nuestra naturaleza de adaptación y de los efectos de desequilibrio de una mala programación mental para mantener el statu quo bajo simulacros efectivos de bienestar y pertenencia, es decir sin constatación, de aquí las formas ingenuas de ponerse en el lugar del otro negando una semilla anímica rechazada y por lo tanto no comprendida, desconocida, en cuyo caso el alcance de la verdad se mantiene solo como creencia en el protocolo del bien, una expresión de deseo.
La herencia del contrato social con dominación impone un ciclo mítico de siembra y cosechas con sacrificios en honor a Dios, la destrucción asegura que la sensación de la distancia entre ficción y realidad disminuya concentrando la atención general en la base del instinto de supervivencia en el corto plazo de las contingencias para no aplicar la inteligencia a largo plazo que no solo sirve para prever el futuro sino que al mismo tiempo se corresponde con la asimilación del pasado en igualdad de dimensión de los sentidos, el regreso al pasado primigenio es el encuentro con el sentido primordial de la vida.

La salida Argentina tiene tres posibilidades ya previstas por los opresores que están sujetas a la cohesión social y el uso de la fuerza de defensa, es el recorte de la deuda, la condonación de la deuda, y el juicio al FMI por delitos de lesa humanidad en cooperación con el gobierno oligárquico macrista, esta última opción cerraría la transición democrática con los civiles partícipes de la dictadura en prisión, los daños y perjuicios se cuentan por millones en todo sentido, cualquier gobierno latino americano se sumaría a nuestra causa. La crisis en este sentido es una oportunidad de cambio con la dirección del miedo, la masa oprimida-opresora espera la fuerza de un poder superior de control que brinde seguridad y cubra las necesidades básicas obligando así al sector plutocrático a comprimirse y desactivarse. La mejor manera de sostener la profundidad del cambio es utilizar al alumnado de derecho y del Conicet para que participen de un proyecto común en la construcción de una plataforma de justicia, defensa e información con una inteligencia artificial que ordene, prevea y desactive los movimientos opresores y que ponga en evidencia a los medios descomunicadores.

Los daños ya están hechos y el camino del medio favorece a la dominación, es hora de reconocer lo que funciona más allá de las ideologías imperantes, del templo y del pastor, más allá de quedar bien con dios y con el diablo, sino volveremos a justificar los delitos de lesa humanidad encubiertos en la mala praxis, simulacros del bien y justificándolos solo con la fe del voto, por el desconocimiento.

Poseemos la inteligencia para lograrlo, lo único que lo impide es el juicio programado hacia la subordinación ante la máquina. El valor de las cosas se basa en una creencia provisoria convenida y eficaz, la base de su constitución es especulativa así que posee una lógica abierta totalmente manipulable como la palabra felicidad.

La otra opción, netflix.