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La épica del equilibrio
Equilibrio

Cuando Néstor bajó los cuadros se inauguró la épica del kirchnerismo. El relato que nos contuvo a todos los peronistas desilusionados y a los progresistas aletargados. Pero antes de Néstor había estado Duhalde apagando el incendio, haciendo la pesificación asimétrica, negociando el default con el fondo y demás acreedores y poniendo patacones y lecops en los bolsillos de la gente. Bailó con la más fea e hizo el trabajo sucio o, mejor dicho, urgente. Nadie quiere a Duhalde. Ni dentro ni fuera del peronismo. Pero resulta que ahora el tipo sale a decir que se equivocó mucho y que Cristina es una gran armadora y que le tapó la boca. Y Duhalde está adentro. Adentro de qué? Del genial armado que hizo Cristina, en el cual todos los peronistas y los progresistas estamos adentro: el Frente de Todos. Alberto no se parece ni a Néstor, ni a Duhalde ni a Cristina. Alberto se parece un poco a Perón, otro poco a Alfonsín y otro poco a un viejo músico del rock nacional, amigo de nuestra generación setentista, un poco hippie, un poco progre, un poco revolucionaria, sobreviviente y equilibrista. Le va a resultar difícil encontrar un relato épico y al mismo tiempo apagar el incendio. Mucho más difícil mantener conforme a ese amplio abanico de mentes que estamos adentro, desde Ofelie hasta Berni. Pero no imposible. Tenemos un par de cosas a favor: una es que la oposición salta como leche hervida ante cada cosa que le parece un error, y eso nos permite estar alertas. La otra es que los dirigentes de Todos no se están peleando, sino que están construyendo una amalgama de ideas complementarias tan interesante, que nos deja a los simples ciudadanos de a pie un poco desconcertados. Ninguno de ellos está pisando el palito en nada y se tratan con cariño. Pero nosotros lo estamos pisando todos los días. Nos la pasamos discutiendo o reclamando acciones que, si las tomaran, le darían letra a la oposición. Y ya sabemos que la letra de la oposición no es para nada constructiva. Ejemplo: Pedimos que liberen a los presos políticos YA. Y si Alberto hiciera esto, no sólo se estaría contradiciendo con su postulado de que nunca más el poder político se entrometa en la justicia, sino que la oposición lo tildaría de antirrepublicano y antidemocrático. Esto lo entiende perfectamente Boudou, que manifiesta que no busca su libertad sino su inocencia. Otro tema: El viaje a Israel. Se lo estaba acusando de antisemita, se iba a mandar como representante de la Argentina al patético sionista Waldo Wolf. Y Alberto decidió ir él, junto a varios dirigentes de primer nivel de Europa, y encima, después ir al Vaticano a armar la rosca urgente de la negociación de la deuda con el genial Francisco. El fuego amigo en las redes todavía no está entendiendo la situación. Menos mal que somos todos cuatro de copas y que si pisamos el palito no pasa nada. Pero es momento de aprender de nuestros dirigentes, que aprendieron gracias a nosotros. Y disculpen que no escriba en inclusivo. Hablo y escribo como lo siento. No imponer. Esa es la clave de todo.

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