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La transición esta verde, y la campaña también.
listas

Fuente: Identidad Colectiva

Comienzan a tomar velocidad los motores de los distintos equipos de campaña que se disputan las elecciones legislativas y de la mano de esto se acentúan los errores de estrategia, de comunicación y de captación de los distintos electorados duros e indecisos de parte de sus cabezas de listas y principales dirigentes.

La campaña del PRO o Cambiemos o Juntos pareciera haber bajado el tono en su principal campo de batalla que es la Provincia de Buenos Aires, el neurólogo falso paracaidista en la política y el “Colo” se tomaron una tregua en el más amplio sentido de la palabra, ni siquiera se los escucha, seguramente buscando los errores no forzados de la coalición gobernante.

Siendo bien pensado los equipos de marketing político, característicos de esa fuerza, buscaron entrar en ese impasse para observar los movimientos del oficialismo, ni hablar en lo que a nuestro sector respecta, el Colo difícilmente sepa distinguir la realidad productiva de un establecimiento en Rojas de uno en Guaminí, además de ser dos calles porteñas.

Juntos no tiene la exclusividad del silencio, los cabezas de listas del Frente de Todos poco aportan en la agenda de necesidades de los bonaerenses y de su entramado social y productivo, el número dos en la lista, el ex ministro Gollán, es el vocero del misterio de reforma del sistema de salud de todos nosotros, las versiones sobre la conformación de la “bancada sanitaria”, como se busca instalar desde el algunos sectores, se refuerzan al ver la exposición del ex ministro y la conformación de distintas listas provinciales.

La cabeza de lista Tolosa Paz busca pergeñar un estilo propio enfocándose en los sectores medios caídos del mapa durante la pandemia macrista y del coronavirus, tocando de oído temas impositivos que difícilmente se instalen desde la perspectiva que ella intenta. Ilusiona la búsqueda de cierto cambio de tendencia en ella en cuanto a disipar la monotonía pandémica aunque el aparato propagandístico del espacio y del Estado insisten en la realidad del ayer, y posiblemente del mañana, pero que no modifica la realidad de los argentinos.

El agro tampoco aparece por acá, insistimos en lo expresado hace ya varias notas, el sector agropecuario difícilmente sea parte de la agenda nacional, posiblemente si provincial, claramente se observa esto en Santa Fe entre otros distritos.

Donde el sector podría inmiscuirse, justificadamente desde todas las dimensiones, es en la nueva agenda que la potencia del norte busca imponer en la región y el mundo que es la ambiental, empezó a hacerse sentir desde el momento en el que Joe Biden pisó la Casa Blanca pero desde que el avión de la fuerza aérea norteamericana que tocó Aeroparque con el enviado Jake Sullivan y el gobierno, tarde pero seguro, vislumbró que se le escapaba de las manos el voto joven se tomó con mayor vehemencia.

Miren si el sector agropecuario argentino con el Estado a la cabeza podría tomar partido en la discusión ambiental, en la que estemos todos adentro, desarrollo incluido, pero las pelotas se van todas a la tribuna, y desde los distintos sectores se va a hacer sentir.

Claro estuvo durante toda la discusión sobre el futuro de los biocombustibles que el sector petrolero, con YPF a la cabeza, buscaba reducir a este incipiente y exitoso mercado a su mínima expresión ante la imposibilidad de estos mismos de hacer pie en él. Sin embargo algunos directivos de una de las principales petroleras de capitales nacionales comienzan a preocuparse por el éxito que tuvo su plan de lobby en cuanto al nuevo marco normativo.

En las semanas posteriores a la aprobación de la nueva ley comenzaron a sonar los teléfonos de los gerentes financieros alertando sobre la posibilidad de que ciertos fondos de inversiones alineados con la Casa Blanca retiren sus tenencias de obligaciones negociables de dicha empresa.

Argentina una vez más, y no solos sus gobernantes sino también sus grandes capitales privados, malinterpreta la agenda global que además, en este caso, supo construir desde antes que se empiece a discutir seriamente sobre la transición energética de la que el ministro Kulfas y el presidente Fernández hablan con tanta liviandad, casi como si Argentina se hubiese independizado hace dos años y tiene que discutir si produce alimentos, hidrocarburos, energías verdes y renovables.

Tenemos la maldición y la bendición de producir todo ello y más, solo faltan mentes que sepan entender por donde sigue la ruta.


 

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