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Las peores caras de la pandemia
Máscaras

“La felicidad del cuerpo se funda en la salud;

la del entendimiento, en el saber.”

Tales de Mileto

Si de algo debiera servir esta peste del Coronavirus es para que la sociedad planetaria tome dimensión real de quién es quién en este mundo convulsionado por la presencia de la muerte ahí nomás.

Caídas todas las máscaras; derrumbados antiguos mitos de pies de barro, los hombres y las mujeres (más o menos lúcidos, más o menos pensantes), deberían comenzar a descifrar los signos que nos llevan por delante en medio de esta gran confusión que genera que el Covid-19 haya contagiado a casi dos millones y medio de personas en el mundo y que hayan muerto ya más de 150.000 por este motivo.

Un Médico a la Derecha

Por un lado, la alianza estratégica entre Hollywood y la CIA deberá esforzarse de aquí en más para volver a instalar que Estados Unidos es un país dedicado a “salvar el mundo”. Mucho más cuando ya hay casi 800.000 infectados y más de 70.000 muertos y, sin embargo, el presidente Donald Trump decide unilateralmente ordenar “la suspensión del financiamiento de la Organización Mundial de la Salud mientras se lleva a cabo un estudio para examinar el rol de la OMS en la mala gestión y el encubrimiento de la propagación del coronavirus”. Todo con el único fin de continuar acusando a China de la propagación del virus (cosa que los investigadores niegan o, al menos, explican que no hay nada aún que lo pruebe).

Trump, que en un principio ninguneó la virulencia del Covid-19, hoy maneja el país que más infectados y muertos tiene, y apenas si ha tenido el reflejo de politizar su fracaso. Porque nada habrá de evitar que se lo sindique como uno de los presidentes del mundo que más hizo para desarticular el sistema de salud de su país.

Mientras tanto, el pueblo estadounidense bate todos los records en la compra de armas (el FBI recibió 3,7 millones de las solicitudes para poder adquirirlas) y en varios estados ya marchan armados en contra de la cuarentena. Hollywood y la CIA deberán hacer más películas que expliquen que no todo se resuelve a los tiros.

Increíblemente, por estos pagos, Trump tiene algunos epígonos incondicionales (voceros ellos de la Embajada) que siguen empujando la dicotomía Salud/Economía y claman por el libre albedrío de los ciudadanos para circular como se les antoje. El que, de alguna manera encabeza este discurso es el inefable Mauricio “Reposera” Macri que se la pasa “aconsejando” al presidente sobre la necesidad de “reactivar” la Economía.

Distanciándose de su “ex – líder” aparece Horacio Rodríguez Larreta, que NO coincide para con Trump en lo que a cuarentena refiere. Es un defensor a ultranza del “encierro voluntario”, tanto que quería obligar compulsivamente a los mayores de 70 años a permanecer en sus casas so pena de condenarlos a hacer tareas comunitarias.

Y tan “pro - quedate en casa” está Horacito que, a través de la resolución 69/2020 de la Subsecretaria de Gestión Administrativa de la Secretaría de Seguridad, dispuso la compra de armamento por 53 millones de pesos “con el objeto de hacer frente a la situación socioeconómica que se está atravesando como consecuencia de la pandemia de Covid-19”. A esto sumó el reclutamiento de unos 700 agentes de la Policía de la Ciudad y creó un grupo de elite denominado DIR (Despliegue de Intervención Rápida) con el objetivo de crear un nuevo grupo de choque, cuyo objetivo es “reprimir posibles desbordes populares durante el cumplimiento de la cuarentena obligatoria”, según reconoció el secretario de Seguridad porteño, Marcelo D'Alessandro.

Esto vendría a explicar por qué en la Ciudad de Buenos Aires hay cada vez más personal de clínicas y sanatorios y profesionales de la salud contagiados por no tener los elementos de protección necesarios. En el fondo, Larreta cree, como Trump y muchos norteamericanos, que al Coronavirus se lo combate a los tiros.

Atrocidades de la “nueva derecha despótica”, tan parecida a la tradicional derecha conservadora pero mucho, muchísimo más ignorante.

Un Psicoanalista a la Izquierda

La Izquierda Marinada no le va en saga: ni en lo disruptiva ni en lo brutal. Eternos militantes de las redes y los canales de TV (muy pocos han visto alguna vez un pobre de cerca), sus dirigentes no pierden oportunidad para algún exabrupto tipo llamar a paro general en medio de la cuarentena o decidir hacer una marcha cuando todo el mundo (y esto es taxativo, no metafórico) recomienda guardarse en casa y, si se debe salir por cuestiones de necesidad y urgencia, aconseja una distancia del orden de los 3 a 4 metros entre personas si se está al aire libre.

Casi espejándose con las exigencias de los sectores contestatarios de la derecha vernácula que acaba de dejar el gobierno (acaso para demostrar aquello de que los extremos tienden a juntarse), sus reclamos no difieren demasiado de los que suelen hacer, haya o no una pandemia: piden la “socialización” del plan estratégico contra el Coronavirus (como si el desarrollo de esta plaga no fuese dinámico), dicen que a ellos llegan “los que tienen hambre”, proponen “testeos masivos” (ignorando la escasez mundial y el “pirateo” de kits para realizarlos); proponen la toma de toda empresa que cierre o despida y exigen “control obrero” en todas las ramas de servicios y producción… Y no hay quien se salve: desde Pitrola convocando al Paro General hasta Del Caño malinterpretando (?) palabras del Presidente sobre “salir a correr”… sin olvidar a Manuela Castañeira que sostuvo que “el coronavirus surgió de la agricultura capitalista”.

O sea: la “trostkean”, juegan al maximalismo: pedir todo para no conseguir nada y así poder seguir criticando. Porque, lo suyo es, fundamentalmente, la crítica. Por eso alguien los definió como los “eunucos del Harem: saben todo… pero no pueden”.

Un Parapsicólogo a los Empresarios

Las palmas, no obstante, son para los empresarios, a los que habría que sumarles intermediarios y comerciantes. Si algo han demostrado en esta crisis es por qué se los llama “Parrillada: tienen de todo, menos corazón”. Desde las grandes fortunas como el itálico Paolo Rocca que, a pesar de los decretos y las advertencias presidenciales se cargó 1500 trabajadores de un saque y luego le sumó 5000 suspensiones pagándoles el 70% del sueldo, hasta el supermercado chino de enfrente de casa que no respeta ni un precio cuidado. No ha habido fisuras en el compacto frente de garcas que quieren “hacer su agosto” entre abril y mayo. No vale la pena hacer una lista porque estaríamos nombrando a los conocidos de siempre: Caputo (despidió 700 trabajadores), Quintana (se dedicó a acopiar alcohol en gel para venderlo a precio más alto), Peña Braun (intentó comercializar media tonelada de carne en mal estado luego de lavarla con lavandina para quitarle el olor), y siguen la mismas firmas que se repiten desde 1806, cuando el director de aduana nombrado por el general William Beresford durante las invasiones inglesas se llamó José Martínez de Hoz.

Otros que quedan expuestos son los bancos privados. El ministro Kulfas denunció (?) esta semana que no estaban otorgando los créditos con el dinero que YA les había girado el Estado para otorgar créditos… ¿Qué creían? A fines del siglo XIX, el escritor norteamericano Mark Twain decía que “Un banquero es alguien que te presta un paraguas cuando hay sol y te lo pide cuando llueve”. Sabio el viejo Mark; fue también el que definió a los “Tío Tom” de la vida.

Eso si, la obra maestra del terror, una vez más, la firma Clarín, que el pasado 14 de abril titula “Especialistas aclararon que el papel de diario no transmite el coronavirus” aunque, cuando uno avanza en la nota, averigua que Tomás Orduna (MN 61.528) quien forma parte del comité de médicos y científicos que asesora al Gobierno explica que hay estudios que indican "cuánto tiempo sobrevive en la ropa, el plástico o el acero inoxidable, que puede ser de tres días". O sea, lo de siempre: el título afirma una cosa y la expertos consultados en la nota, otra… Lo único que falta, ahora, es que en el detalle de los porcentajes de contagios, figure además de los por viaje, por contacto directo con viajeros y por transmisión comunitaria y por… leer Clarín. Aunque, bien mirado, uno puede dejar el diario que le tiran por debajo de la puerta 3 o 4 días sin tocarlo y luego leerlo, total, hace como 30 años que dice lo mismo.

Así las cosas, el Coronavirus ha venido a desenmascarar algunos rostros que, para muchos ya habían dado clara muestra de su monstruosidad pero para otros, más inocentes, más crédulos, menos atentos eran, si no admirables, al menos aceptables. Es de desear, entonces, que la sociedad, advertida de quienes son los que la atacan aún en tiempos de pandemia, actué en consecuencia.

Porque cuando este virus, como tantos otros, haya sido vencido; cuando la vacuna esté incorporada al nomenclador nacional y la cuarentena ocupe el lugar de la anécdota, Estados Unidos seguirá siendo lo que es hoy, y la derecha autoritaria y la izquierda maximalista seguirán siendo lo que son hoy y los empresarios y los comerciantes y los banqueros seguirán siendo lo que son hoy y también el Estado seguirá siendo lo que es hoy… el único que puede cuidarte, el único que puede ser mejor si VOS te proponés que lo sea. Por eso, “fijate de qué lado de la mecha te encontrás”!


 

Nota del editor: publicado originalmente en: http://huellas-suburbanas.info/las-peores-caras-de-la-pandemia/

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