El discurso del presidente Mauricio Macri en la Asamblea Legislativa, para la inauguración del período de sesiones ordinarias del Congreso, y en cadena nacional, dejó la incertidumbre en el oyente/televidente de preguntarse a qué país se estaba refiriendo el presidente, o bien la confirmación de que el gobierno oligárquico está cumpliendo a la perfección el plan de saqueo de la Argentina, que vino a ejecutar desde 2015.
Obviamente, habló dela reducción de la pobreza, baja de la inflación, el crecimiento y loa creación de fuentes de trabajo. Según el presidente (y hasta que se demuestre lo contrario), se crearon 700.000 nuevos puestos de trabajo durante su gestión. También, se hizo lugar para referirse a la "pesada herencia" recibida, de hecho utilizó la frase: "Hoy, estamos mejor que en 2015", pero fue aún más allá: Los problemas argentinos, los remitió a 70 años atrás, como estructurales, y se acordó del kirchnerismo, por sus políticas de relación con Venezuela e Irán, y destacó la entrada al mundo que garantiza su gobierno.
El presidente alabó las cifras de la economía, asegurando que la inflación y la pobreza bajaron a la par de la suba de las exportaciones, y que se crearon 700 mil nuevos empleos. Mientras Axel Kicillof negaba con la cabeza, esos dichos, a la vez que Marcos Peña Braun (jefe de gabinete y jefe de campaña para lograr la reelección del presidente Macri) emanaba un gesto de desconcierto indisimulable. El presidente anunció (como único datos importante), que se elevará la asignación universal por Hijo, en un 46 %, ¡Eso sí!... nunca mencionó dos palabras claves: "TARIFAS", o "DÓLAR", tampoco mencionó al Fondo Monetario Internacional (organismo al cuál Macri personalmente, le debe y mucho, por ejemplo que el país no vaya a default durante su gestión o bien que le esté financiando su campaña de reelección), y tampoco se hizo lugar para la industria ni el campo.
Ahora, hablemos de puestas en escena (la especialidad del asesor de imagen estrella de Macri y de la Alianza Cambiemos, en el poder, el ecuatoriano Durán Barba): mientras Macri decía, enojado ( o aparentemente enojado): “Los gritos y los insultos no hablan de mí, hablan de ustedes, señores”. el bloque kirchnerista señaló a los palcos de donde venían los insultos denunciados por Macri. Los palcos estaban, paradójicamente, ocupados por simpatizantes de la Alianza Cambiemos, que ingresaron con autorización del Congreso.
Otra digna de una puesta en escena en Durán Barba: Una mujer increpaba al presidente, en medio de su discurso: era Joanna Picetti, quién integró la lista de diputados del macrismo por la Ciudad de CABA, en 2017 y fue bajada por denuncias sobre supuesto maltrato a sus hijos. Joanna, todavía reclama poder asumir como diputada de la Ciudad.
El furcio presidencial sobre el narcotráfico: “Estamos frenando la entrada de las bandas por nuestra frontera, como la frontera norte, que ahora, con el apoyo del narcotráfico…, del ejército, fortalecemos la lucha contra el narcotráfico”, dijo el presidente, mientras lo observaba una asombradísima ministra de seguridad, Patricia Bullrich.
Afuera, del discurso presidencial... y afuera del congreso, si bien había un brutal operativo policial y de las fuerzas de seguridad a los efectos que la gente no se manifieste. Los sectores opositores se concentraron de todas formas en diversos puntos de los alrededores. En las avenidas Belgrano y Entre Ríos, los movimientos sociales hicieron una gran “Marcha de las ollas vacías” para rechazar el ajuste. Y, más tarde, el acto de las organizaciones sindicales siguió con más obvias y duras críticas a la gestión macrista.
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