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U.S.A: nuestro reto es no ser iguales.
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Anochecer de un día caliente

Estoy escribiendo estas líneas el 6 de enero del flamante 2021. Los acontecimientos en U.S.A están en pleno curso. Siento como una cierta obligación en alejarnos de los lugares comunes con que nos ametrallan los medios y las redes nacionales e internacionales. Y mucho más cuando uno hace ya muchos años que ha optado por una Filosofía de la Liberación y en perspectiva latinoamericana. Escribo por tanto “en gerundio”, mientras los hechos van ocurriendo. Es increíble ver a sus legisladores (en vivo y en directo) sesionando en la sede del Senado, con la Cámara de Representantes recién desbastada. Todos rindiendo homenaje a las fuerzas de seguridad que les han salvado la vida y el simbólico edificio del Capitolio, si bien ninguna de las dos cosas ocurrió así y ya hay filmaciones que muestran que hubo “cooperación desde adentro” y que la masa operó por orden expresa de su líder. El cual es nada menos que el presidente todavía en ejercicio: Donald Trump. Además ya hay cuatro muertos. Y allí están como corderitos y repitiendo gestos de los Padres Fundadores, llenándose de fingidos autoelogios y cubriéndose delicadamente unos a otros. Una manera adecuada claro para que "la burla no tenga fin", para que el Sistema nunca acabe. Y esta Nación que alguna vez aquellos diseñaron (luego de la primera revolución triunfante en toda la América Colonial y tres años antes que la Revolución Francesa, en 1776) ya no tiene nada que ver con esta pesadilla que construyeron ellos mismos con paciencia y total desparpajo. Qué va, como graficaba Discepolín en uno de sus tangos, son ahora “la mueca de lo que soñaron ser”. Si algunas vez su federalismo y su republicanismo inspiraron a líderes del resto del continente (por ejemplo Bolívar en Venezuela, Dorrego y Artigas en este otro extremo), hoy ya no tienen nada que ver con aquello y alejarse de ese espejo que deforma, es lo mejor que podemos hacer. Sin embargo allí los veo (y no son una serie de Netflix o alguna película de Hollywood), son ellos de cuerpo presente, jugando a ser aquellos Padres Fundadores, creyendo que están en Filadelfia (donde todo empezó). Pero la comedia es demasiado burda para ser creíble. Pretenden que los imitemos y ya está, todo volverá a ser como era; a la vez que repiten y una y otra vez que esto que vemos es un “infortunado desliz”. Así como cuando bombardean desde gran altura y matan civiles miles de inocentes y rápidamente nos informan que se trató de “efectos no deseos”. Y esto tanto demócratas como republicanos. Estos últimos con la mejor cara de “no fuimos nosotros sino un loco que está en la Casa Blanca”. No, no es un loco, sino un país que se ha vuelto loco. Ya se irá se dicen unos a otros, cooperemos ahora para poner los muebles en su lugar y listo. Por suerte nosotros, argentinos y latinoamericanos, no somos "eso", ni esa es nuestra historia ni nuestro futuro. No lo olvidemos ni por un minuto. Hoy más que nunca pensemos desde lo que alguna vez llamamos lo “universal situado”, que nos permitió optar por un paradigma diferente, aun cuando nuestros caminos estén en plena construcción, con los ‘corsi e recorsi’ propios de quiénes se atrevieron y se atreven. Allá ellos, pero ahora lo que realmente nos interesa a nosotros es que sus "admiradores locales" tengan un poco (¡un poquito al menos!) de vergüenza, que no los imiten ni vuelvan a proponerlos como modelo. Lo que realmente necesitamos es ser diferentes de eso. Nosotros y todos los pueblos de esta América morena que –con todo y a pesar de todo y como decía el nicaragüense Rubén Darío: “todavía habla en castellano y reza a Jesucristo”. Y atención que en los próximos días ya empezarán nuevamente con el sonsonete de la "fortaleza de esa democracia, capaz de superar una de sus peores crisis". Para nada!, la mugre acumulada debajo de sus alfombras es centenaria y cada tanto rebasa los bordes. Ojalá logren ellos también reconducir mejor su inevitable proceso de cambio y se atrevan a la aventura de ser diferentes. A ellos les cabe también el sabio consejo del maestro de escuela de Bolívar, don Simón Rodríguez, ”En América, inventar o perecer”. Alguna vez inventaron hoy viven una monótona repetición neurótica.

UNA ESTACA EN EL CORAZON DE DRÁCULA.

Les será muy difícil claro. En esta U.S.A algo ya es bien visible , si dejamos de jugar al distraído, que demócratas y republicanos son cada vez más cara de una misma moneda: "están locos", cada cual a su manera, pero ambos lo están. Por tanto lo que está agotado es el sistema (the game is over) y en consecuencia la teoría (o como se llame) de las "pequeñas diferencias" puede haber resultado útil para calmar los nervios (cuando aparecen 'groserías' por izquierda o por derecha, que ponen en peligro la sacrosanta estabilidad de su Sistema) pero hoy en esa cúpula tales diferencias se han borrado y una "mismidad" ocupa su lugar: el mismo Sistema es quien las excreta por peligrosas, sin que por ello se reinstale una auténtica democracia. Demócratas y republicanos son más actuados que actores. Y lo que viene después suele ser sutilmente peor. Ejemplos recientes, Macron votado en Francia sólo para “salvarse” de Le Pen (y hoy están como están) . ¿El demócrata Biden en USA, los "salvará de Trump"? Su comportamiento durante esta crisis y sus antecedentes no parecen decir eso. Y mucho menos con un Trump suelto y con casi setenta y cinco millones de votos propios y movilizados. Pero no apostamos a su fracaso por anticipado, que quede claro. Habrá que verlo actuar y esto en política es fundamental. Esperemos que no resulte otra pérdida de tiempo y un interregno para el retorno de los republicanos (con o sin Trump otra vez a la cabeza). Ese pueblo tiene una tarea pendiente que les retorna cada tanto como síntoma agravado y que deberá enfrentar alguna vez: clavar una estaca de madera en el corazón de Drácula. Con inteligencia y de manera no sacrificial claro, según sus tiempos y su modos, pero es inevitable que empiece a construirla. Repárese entonces lo grave que es mezclar todo con todo y trasladar nuestra situación actual y nuestra historia latinoamericana , a esa peculiar bipolaridad de cúpula. Esto so pretexto de una "globalización" (mal entendida) o de que "los problemas son los mismos”. Errores en que no debemos incluir. Sencillamente no lo son y no podemos, tampoco nosotros, ahorrarnos el "esfuerzo del concepto". Ese filosóficamente imprescindible para poder encontrar las soluciones que necesitamos y para cuya búsqueda estamos perfectamente habilitados. Y problemas propios no nos faltan.

                                                                                       Mario Casalla 

                                                                                           ASOFIL

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