fbpx Mayo y la historia sociopolítica que nos marca a fuego. | Otra Voz
Mayo y la historia sociopolítica que nos marca a fuego.
Cabildo de Buenos Aires

Mayo es un mes trascendental en la historia política de nuestro país.

Tenemos fechas muy tradicionales como por ejemplo:

  • El 11 de Mayo, que es el día de que se conmemora nuestro himno nacional.
  • El 18 de Mayo, en que se conmemora el día en que se instauró como símbolo patrio la escarapela nacional.

Y nuestro querido 25 de Mayo, en que hace 210 años allá por 1810 se constituyó el primer gobierno patrio, que es la Primera Junta, integrada por Cornelio Saavedra como presidente, como secretarios Juan José Paso y Mariano Moreno y como vocales el presbítero Manuel Alberti, el Dr. Manuel Belgrano, el Dr. Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Domingo Matheu y Juan Larrea.

En ese preciso momento empezó el largo y conflictivo proceso de la independencia política de nuestro territorio.

Día célebre que la historia sarmientista y mitrista han descripto aviesamente como un momento maravilloso y romántico en que desde el balcón del cabildo los patriotas anunciaron que se había conformado la Primer junta de Gobierno y ya éramos independientes, cuando la realidad es que en la semana del 19 al 25 de Mayo de 1810 se desató un violento enfrentamiento entre los criollos independentistas y los conservadores que querían mantenerse fieles a la corona española.

En la Plaza no había mujeres, que sí bien participaban activamente por la revolución y tenían enorme protagonismo en la estrategia y el armado político no participaban directamente en estos actos porque solían ser violentos.

Había muy pocos paraguas, que eran un artículo sofisticado y caro, no había mazamorra ni pastelitos y French y Beruti no repartían escarapelas sino que entregaban cintas blancas a los patriotas para identificarlos. Domingo French y Antonio Beruti eran en realidad los jefes de un temible grupo de choque de 600 hombres llamado la Legión Infernal, los Infernales, o los chisperos, porque portaban armas de fuego a chispa. Ellos se ocupaban de enfrentar a los realistas cuando se ponían violentos.

Y el que el 25 de Mayo gritó “el pueblo quiere saber de qué se trata” fue Domingo French, pistola en mano, pateando la puerta del cabildo, mientras Antonio Beruti forzaba la puerta y entraba armas en mano al salón donde los cabildantes debatían acaloradamente y los realistas se resistían a aceptar las propuestas de los patriotas, y más aún, querían que se reprimiera a la población que se encontraba en la plaza.

Estas son las fechas tradicionales que festejamos en Mayo.

Pero Mayo del 2020 también tiene varias fechas particulares, como:

Este 18 de Mayo, día de la escarapela nacional, se cumplió un año del día en que Cristina anunció la fórmula de Alberto presidente y Cristina vice, que resultó una jugada política y estratégica definitoria para nuestro presente y nuestro futuro.

Festejamos también que un 25 de Mayo, hace 17 años en el glorioso 2003, asumió nuestro querido Néstor Kirchner y se inició una nueva etapa para la historia del movimiento nacional y popular en nuestro país y en toda la región, que no sólo revivió la política como práctica para transformar la realidad, sino que nos devolvió la dignidad de ser pueblo; le reintegró a la juventud la vocación de militar políticamente y provocó que florecieran millones de flores; nos permitió a todos los jóvenes de espíritu que amamos la práctica política, desde la trinchera en que estemos, la posibilidad de volver a la lucha política con los enemigos del pueblo con la cabeza bien alta; y a todos nos devolvió el orgullo de ser argentinos.

Y otra de las consecuencias del proceso que inició Néstor Kirchner fue que en el 2010, hace 10 años, se realizó durante tres días el mayor festejo popular por el 25 de Mayo, con más de cuatro millones de compatriotas que durante varios días festejaron activamente y llenaron el centro de la ciudad de Buenos Aires y todas las plazas de las capitales, ciudades y pueblos de las provincias argentinas.

También conmemoramos que el 23 de Mayo se cumplieron 74 años del discurso del General Perón del 23 de Mayo de 1946, en el que hace un llamamiento a los tres partidos que habían participado en las elecciones sosteniendo su candidatura, y que juntos ganaron las elecciones del 24 de Febrero de 1946. En ese discurso del 23 de Mayo Perón se dirige a ellos para unificar y potenciar el movimiento, y les pide que se disuelvan y se incorporen a un partido unificado de la revolución, que 9 meses después, el 21 de Noviembre de ese año queda consolidado como Partido Justicialista.

Y deciden ese nombre porque juzgaron que las tres banderas que sostenía el movimiento popular liderado por Perón, que son las fundantes banderas de la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social, se centraban en definitiva en lo más importante para el movimiento popular, que era la justicia social. Cosa que hoy se está ratificando con una enorme crudeza.

Interesante esto para conocer porqué el partido que funciona como herramienta electoral del movimiento nacional y popular, desde ese momento se llamó Partido Justicialista.

Y también para entender por qué los justicialistas sabemos que siempre fuimos un movimiento. Entre otras cosas porque desde el origen nos constituimos amalgamando todas las voluntades que estaban a favor del movimiento nacional y popular.

En principio la columna vertebral que es el movimiento obrero, integrado por cientos de miles de trabajadores que se habían incorporado en los últimos 20 años a la incipiente producción industrial y eran el subsuelo invisible pero sublevado de la patria, que estaba representados en ese momento por el Partido Laborista, creado a fines de Octubre de 1945, liderado por los referentes sindicales más combativos de esa época.

El otro componente sumamente relevante es el de los radicales revolucionarios que se habían escindido del radicalismo conservador alvearista que hegemonizaba la UCR en ese momento y habían creado la Junta o Cruzada Renovadora del Radicalismo dos meses después del 17 de Octubre. Fueron sus simpatizantes y referentes, como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Enrique Sánchez Discépolo Homero Manzi y Juan José Hernández Arregui entre otros, los que sumaron un poderoso contenido intelectual social, político y cultural al peronismo.

Y en tercer lugar el Partido Independiente que agrupaba a los Centros Cívicos Coronel Perón, cuyos simpatizantes eran conservadores, algunos militares y varios dirigentes independientes.

Es para destacar nuevamente que los tres partidos se habían organizado después que sus referentes y bases participaran activamente en la gesta del 17 de Octubre.

Los tres partidos decidieron su disolución y se fundieron en la nueva organización partidaria consolidada en Noviembre de 1946, que en principio se denominó Partido Único de la Revolución Nacional, y un año después pasó a denominarse como ya dijimos, Partido Justicialista.

Obviamente en ese momento, si bien las bases populares se sentían profundamente peronistas desde un par de años antes, y se habían consolidado a partir del 17 de Octubre del 45, no existía institucionalmente el peronismo. Era genuinamente la expresión de un sentimiento popular, cosa que nunca ha dejado de ser y revive permanentemente a pesar de las bombas, los fusilamientos, las persecuciones, los desaparecidos y las campañas mediáticas.

Esto lo vemos claramente en el plano institucional cuando analizamos la constitución de la cámara de senadores electa en Febrero del 46, donde de los 38 escaños ganados por el frente 15 eran de la Junta Renovadora Radical y 13 del Partido Laborista. Pero en realidad ya eran todos peronistas.

En la Cámara de Diputados el frente obtuvo 109 escaños, 70 por el laborismo y 37 de los radicales renovadores, entre los que estaban nada menos que el ex radical John William Cooke (alias el Bebe, porque era el más joven) y Eduardo Colom, también ex radical, que resultó ser unos de los hombres más combativos de la bancada del frente popular.

La cuestión es que esos 109 diputados, obviamente también ya eran peronistas.

Tanto como el ex radical y líder del radicalismo renovador, don Hortensio Quijano, que acompañó la fórmula nada menos que como vicepresidente.

Y decimos que tuvieron que ser combativos, porque desde el inicio tuvieron que serlo frente a lo que el historiador estadounidense JOSEPH PAGE en su libro sobre Perón de 1984 (de la editorial Vergara), define como la “intolerancia” y la permanente “oposición, obstrucción y provocación” por parte de la bancada de la UCR conservadora, compuesta por 44 experimentados operadores políticos, acostumbrados a los discursos grandilocuentes y la rosca política, liderada por Ricardo Balbín, secundado por Arturo Frondizi. La bancada se negó en bloque a asistir al congreso el 24 de Junio de 1946 para presenciar el acto democrático de la asunción del presidente que había ganado las elecciones libres y democráticas por el 53% de los votos.

Empezaron mal, y desde ese momento la UCR se fue convirtiendo en un partido vaciado de los contenidos históricos revolucionarios de Alem e Irigoyen, cuyo perfil predominante se convirtió en abiertamente antiperonista, y por lo tanto definidamente antipopular. Con algunas notables excepciones a la regla, como es el caso del querido Ricardo Alfonsín.

Y para terminar, queremos destacar una parte muy importante de nuestra historia de lucha por la independencia, la de las mujeres que como María de la Encarnación Ezcurra, casada con Juan Manuel de Rosas, María Eva Duarte, casada con Juan Domingo Perón y Cristina Fernández, casada con Néstor Kirchner. Mujeres que articularon en un pie de igualdad las duplas políticas que construyeron los hitos más importantes de la historia argentina de los siglos XIX. XX y XI respectivamente, y que marcan a fuego la esencia del movimiento nacional.

Y muchas más que van siendo recuperadas por nuestros historiadores e historiadoras revisionistas, del ostracismo a que las condenó perversamente la historia oficial sarmientista y mitrista.

Entre otras María Remedios del Valle, Juanita Azurduy, Mariquita Sánchez de Thompson, Martina Céspedes, Manuela Pedraza, Juana Gabriela Moro Aguirre (hoy reconocida como la madre de la patria), María Loreto Sánchez Peón de Frías y Guadalupe Cuenca.

En este Mayo tan particular va para ellas el orgulloso saludo de los hombres, mujeres y compatriotas de todos los géneros que defendemos juntos la soberanía, la independencia, la justicia y la igualdad.

Dejanos tu opinión

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.