A comienzos de la semana que está cerrando hoy (ya pasamos un mes en aislamiento obligatorio) por unas horas hubo un tema que opacó levemente a la crisis del Coronavirus, el lunes algunos contratos futuros del “oro negro” caían a terreno negativo, sembrando el vox populi que te pagaban por comprar petróleo.
Hay algunas consideraciones sobre el LAWFARE que no quiero que se pierdan de vista, porque las hago desde el lugar de “padecerlo en carne propia».
La persecución a la que han sometido “selectivamente” a mi compañero, es mi causa, es mi persecución.
Nadie se mete con Horacio (que así lo nombran los que lo nombran, porque la mayoría lo calla). Nadie molesta a Rodríguez Larreta. Aunque el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires compre barbijos a 10 veces su valor de mercado, nadie lo denuncia.
La internacional neoliberal, llamada “Fundación Libertad”, sacó una declaración escandalosa en favor del capital, de los intereses económicos que ellos mismos representan, en contra de la preservación de la salud y la vida.
Si de algo debiera servir esta peste del Coronavirus es para que la sociedad planetaria tome dimensión real de quién es quién en este mundo convulsionado por la presencia de la muerte ahí nomás.
"Todas esas actividades, desde luego, al igual que nuestra propia vida familiar, se las debíamos a la televisión. En esa época ni yo ni nadie había soñado con la posibilidad de encontrarse con otro personalmente."
La decisión de Donald Trump de cortar el financiamiento a la Organización Mundial de la Salud (OMS) uno de los tentáculos de las Naciones Unidas y con un rol preponderante ante la crisis del coronavirus, en representación de los intereses de organismos internacionales, ratifica el quiebre con la globalización la cual viene socavada desde la crisis financiera de 2008 y desde su asunción.
Las parejas -cualquiera sea su conformación identitaria, rango o edad- enfrentan en las jornadas de cuarentena, acaso el más grande de los desafíos que les proponga la época: no deshilacharse en el intento.