En este escenario que afrontamos hoy en el mundo, ante la pandemia-infodemia, del coronavirus, mientras el seguimiento diario cuenta infectados y complicaciones, quizás nos podamos detener un minuto, en la reflexión de la “crisis civilizatoria”...
Tuvo que llegar un virus de lo más potente para que los privilegiados del mundo entiendan que lo público nos concierne a todos, que por más seguro de salud privado que se tenga, nuestra vida depende de un sistema solidario y de contención.
Tengo miedo del miedo, no hay virus más dañino que ese. Me preocupa que el mundo tienda a ser cada vez más cerrado, a la estigmatización, al prejuicio, al facilisimo de los chivos expiatorios
La que pasó fue una semana para incorporar a la Historia Universal de la Infamia (aunque Borges -a diferencia de Jauretche con sus Zonceras-, no agregara páginas en blanco para continuar enumerando las ignominias de este mundo).
El día de la mujer es en verdad el día internacional de la mujer trabajadora. Esto es así, pues se conmemora la lucha de aquellas que dieron su vida por reclamar mejores condiciones laborales, en tiempos dónde no existía ningún tipo de legislación laboral y las jornadas se extendían de 16 a 18 horas diarias o incluso más.
La noche que prometía ser maravillosa para Facundo terminó siendo la gota que rebalsó el vaso. El fin de la relación con María fue en el preciso momento en el que se suponía debía ser la llegada a la cumbre de la pasión; justo en el instante en que debían plantar bandera. Pero, precisamente la cuestión fue, qué tipo de bandera se pretendía plantar.
El avance del Coronavirus está ocupando de manera ubicua los principales canales de información occidentales en la medida en que se empiezan a contabilizar casos más allá de China